domingo, 3 de noviembre de 2024

Jorge González una historia original
Manuel Mira
Primera edición, Octubre de 2016
173 páginas
Ediciones de Chile

Por los parlantes de una radio AM pasaban las noticias y can-
ciones de Raphael, Julio Iglesias, Los Ángeles Negros y Camilo
Sesto. El padre de la familia era fanático de la música y cantaba
cada vez que podía. Tenía un conjunto folclórico, a veces ac-
tuaba en shows musicales de radio y eran frecuentes los asados
en su casa de la Novena Avenida de San Miguel, donde toca-
ban cueca y bailaban con amigos y compañeros del grupo. En
su faceta artística, Jorge González Ramírez pasaba a ser Coke
Rey. De vez en cuando conseguía un tocadisco para hacer gi-
rar sus vinilos de música folclórica, mientras los dos hijos de la
familia que había construído con Aída Ríos se entretenían ar-
mando pequeños escenarios a los que subía muñecos. Él era
el padre permisivo, bonachona chistoso, mientras que ella era
la que ponía las reglas, exigente y estricta. Un panorama regu-
lar eran las salidas de Jorge con su hijo al estadio a ver partidos
de Audax Italiano, el equipo del padre y donde su hermano
jugó en las divisiones inferiores. También iban a haber jugar a
Unión Española, el equipo al que Jorge hijo o "Choche" para
sus padres, comenzó a seguir desde muy niño.

La televisión llegó a la casa de los González Ríos a me-
diados de los 70. "Choche" bordeaba los 10 años cuando tuvo
la posibilidad de ver en blanco y negro el festival de Viña, un
panorama transversal de una época de muchas restricciones
nocturnas. Pero el nuevo aparato no consiguió desbancar a la
radio como el principal atractivo familiar. Un día, el pequeño
Jorge descubrió que al escuchar música en la radio calmaba los
achaques de asma que sufría en secreto, sin contarle a sus pa-
dres. También se dio cuenta de qué la casetera podía grabar
programas apretando unas teclas y que luego los podía repro-
ducir cuando quisiera. Fue una revolución personal.

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