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jueves, 26 de febrero de 2026


De qué hablo cuando hablo de correr 
Haruki Murakami
1era edición Abril 2010
230 páginas
TusQuets Editores

lunes, 2 de febrero de 2026


Sputnik, Mi amor 
Haruki Murakami
1era edición Septiembre 2002
244 páginas
TusQuets Editores  

Personajes:
Ka
Myu
Misure

domingo, 23 de noviembre de 2025


Bipolar 
Kay R. Jamison
1era edición Abril 1996
234  páginas
TusQuets Editores

Una historia perdida
Juan Pablo Meneses 
1era edición Julio 2022
259 páginas
TusQuets Editores

sábado, 25 de octubre de 2025


Ahora que te vas
Eva Blanch
1era edición Julio 2019
190 páginas
TusQuets Editores

sábado, 30 de agosto de 2025


Luna Llena
Aki Shimazaki 
Primera Edición Febrero 2022
167 Páginas 
TusQuets Editores 

sábado, 4 de enero de 2025


Éric Vuillard
La batalla de occidente 
Primera edición enero de 2020 
190 páginas
Tusquets Editores 

Primicias 
Atravesar el mundo a caballo 
A los que nos ofenden 
Verano 
Las mías 
El día más mortífero de todos los tiempos 
El gran vacío 
La retirada
El camino de las damas 
Trincheras 
Enemigos 
Los hombre de las cavernas 
Las facturas

Primicias 

En el principio hubo un gusto común. Una élite 
refinada y orgullosa. Los nietos de la reina Victoria 
ocupaban los tronos de Inglaterra y Alemania, un 
mismo trasero había plantado sus nalgas en dos 
sillas. Todas las coronas de Europa poseían ances-
tros que habían dormido en las mismas sábanas. 
La consanguinidad reinaba sobre una rígida moral 
a lo largo y ancho de un continente. El káiser era 
coronel de dragones del ejército británico, y su 
primo Jorge V lo era de la guardia prusiana. Todo 
iba a las mil maravillas. Costaba distinguir a los 
primeros ministros, a los reyes, a los presidentes. 
La autoridad llevaba más o menos en todas partes 
el mismo aspecto barbudo, todos los hombres lu-
cían en el cuello una bonita carúncula de pavo. 
En verano, un turismo chic reunía a todo el mun-
do en la costa francesa, se jugaba al whist, se com-
partían las amantes.

viernes, 3 de enero de 2025


QualityLand 
Marc-Uwe Kling
Primera edición Argentina marzo del 2020 
462 páginas
Tusquets Editores
 
Quality Land
Tu guía turística personal 

Introducción 
"Come to where the quality is! 
Come to QualityLand!"

Vas a viajar por primera vez en tu vida a QualityLand. 
¿Emocionado? ¿Si? ¡Con razón! Pronto descubrirás un 
país tan importante que su fundación dio lugar a una 
nueva forma de medir el tiempo: el QualityTime.

Sabemos que todavía no estás familiarizado con }
QualityLand, por eso hemos recopilado algunos datos 
preliminares para ti. Dos años antes de la fundación 
de QualityLand y, por lo tanto, dos años antes del Qua-
lityTime, se produjo una crisis económica de tal mag-
nitud que pasó a conocerse como la Crisis del siglo. 
Era, por lo menos, la tercera Crisis del siglo en apenas 
una década. Lastrado por el pánico de los mercados, }
el gobierno solicitó ayuda a la consultora de empresas 
Big Business Consulting (BBC), y esta decidió que el 
país necesitaba, antes que nada, un nombre nuevo.

El antiguo estaba agotado y, según las encuestas, ya 
tan sólo inflamaba a nacionalistas trasnochados con 
escaso poder adquisitivo. Asimismo, el cambio de nom-
bre permitía deshacerse de una serie de molestos com-
promisos históricos. Sin ir más lejos, en el pasado el 
ejército nacional se había extralimitado, por así decirlo,
un poco...

jueves, 10 de octubre de 2024

El Lugar
Annie Ernaux
Edición abril de 2002
108 Páginas
Tusquets Editores 

Hice los exámenes prácticos de aptitud pedagó-
gica en un instituto de Lyon, por la zona de la
Croix-Rousse. Un instituto nuevo, con plantas en 
la parte reservada a la administración y el cuerpo 
docente, y una biblioteca con el suelo enmoque-
tado de color arena. Allí esperé a que vinieran a 
buscarme para dar mi clase, objeto de examen, 
ante el inspector y dos asesores, profesores de letras 
muy reputados. Una mujer corregía exámenes re-
sueltamente, sin dudar. Me bastaba con salir airo-
sa la siguiente hora para poder hacer lo mismo que 
ella durante toda mi vida. Ante una clase de ba-
chillerato de ciencias expliqué veinticinco líneas
-había que numerarlas- de Papá Goriot, de Bal-
zac. "Me temo que no había sabido despertar el inte-
rés de sus alumnos", me reprochó el inspector más 
tarde, en el despacho del director. Estaba sentado 
entre los dos asesores, y un hombre y una mujer 
miope con zapatos de color rosa. Yo, enfrente. 
Durante un cuarto de hora alternó críticas, elogios, 
consejos y yo apenas escuchaba, preguntándome 
si todo eso significaba que estaba aprobada. De 
pronto, los tres se pusieron de pie a la vez, como 
en un mismo impulso, con el semblante grave. Yo 
me levanté también, de forma precipitada. El ins-
pector me tendió la mano. Después, mirándome 
fijamente a la cara dijo: “Señora, la felicito”. Los 
otros refirieron "la felicito" y me estrecharon la 
mano, la mujer con una sonrisa.

No deje de pensar en aquella ceremonia hasta 
la parada del autobús, con rabia y con una especie 
de vergüenza. Esa misma noche escribí a mis pa-
dres que ya era profesora "titular". Mi madre me 
respondió que se alegraban mucho por mí. 

jueves, 8 de agosto de 2024


La caza del carnero salvaje
Haruki Murakami 
1era Edición Octubre 2016
380 Páginas 
TusQuets Editores

Capítulo primero
25 de noviembre de 1970

El pícnic de los miércoles por la tarde

Un amigo mío se enteró por casualidad mientras ojea-
ba el periódico y me llamó para comunicarme que ella había 
muerto. Me leyó despacio y en voz alta la noticia, de un 
solo párrafo, que aparecía en la edición matutina. Un artícu-
lo mediocre. Parecía el ejercicio de un periodista recién gra-
duado sin experiencia.

El día tal, del mes tal, un camión conducido por fulano 
atropella a mengana en una esquina del barrio tal. Zutano
está investigando el caso, pero parece que ha sido un ho-
micidio por imprudencia temeraria.

Aquellos sonaba como esos breves poemas que aparecen
en las primeras páginas de la revistas.

-¿Dónde se celebrará el funeral?- le pregunté.

-No tengo idea- me contestó-. Para empezar, ni 
siquiera sé si tenía familia. 
Claro que tenía familia.

Ese mismo día llamé a la policía y pregunté si me po-
día facilitar su dirección y número de teléfono; luego 
marqué el número y pregunté cuando se celebraría el fune-
ral. Como dijo alguien de una vez: con esfuerzo, todo se sabe
en esta vida. 
La vivienda se hallaba en el área de Shitamachi. Desple-
gué el mapa de Tokio y marqué con bolígrafo rojo el número…

martes, 30 de julio de 2024


La chica del cumpleaños
Haruki Murakami 
1era Edición Abril 2018
308 páginas 
TusQuets Editores

El día de su vigésimo cumpleaños también
trabajó de camarera, como de costumbre.
Le tocaba todos los viernes, pero, de hecho,
aquel viernes por la noche no debería haber 
trabajado. Había cambiado su turno con 
otra chica que también trabajaba por horas.
Lógico. La mejor manera de pasar el vigé-
simo cumpleaños no es sirviendo gnocchi 
de calabaza y fritto misto di mare entre los
berridos del cocinero. Pero el resfriado de la 
compañera con quién debería haber inter-
cambiado el turno empeoró y la compañera 
tuvo que meterse en cama. Con casi cuaren-
ta grados de fiebre y una diarrea imparable,
de ninguna manera podía ir a trabajar. Ésa 
era la situación, no había vuelta de hoja. Y...

La fórmula preferida del profesor 
Yoko Ogawa
1era Edición Septiembre 2023
308 páginas 
Maxi TusQuets Editores

Para mi hijo y para mí, él era simplemente "El profe-
sor". Este, por su parte, llamaba a mi hijo con el cu-
rioso apelativo de "Raíz Cuadrada", porque tenia la 
parte superior de la cabeza tan chata y tan recta  como
el símbolo de esa operación. 
- Muchacho, con esta tapadera no se te escapará
la inteligencia que tienes debajo- bromeaba, orgu-
lloso, el profesor, mientras le pasaba cariñosamente la 
mano por el pelo, desgreñándoselo.
Ante esas inocentes muestras de afecto, mi hijo se
encogía de hombros mientras recordaba las burlas de
sus compañeros de clase cuando se pitorreaban  de la 
curiosa planicie que le remataba el cráneo. Por eso se
había acostumbrado a cubrirse la cabeza siempre con 
una gorra de beísbol.
- Fijaos en esto- dijo un día el profesor mientras 
pasaba el dedo índice por una esquina de la superficie
polvorienta de su escritorio-, Aquí donde lo veis...




El acontecimiento
Annie Ernaux
1era Edición Marzo 2001
128 páginas 
TusQuets Editores

Me bajé en Barbés. Como la última vez, un grupo
de hombres esperaba en el andén del metro aéreo.
La gente avanzaba por la estación con bolsas de
color rosa de los grandes almacenes Tati. Salí al
Boulevard Magenta. Reconocí los almacenes Billy,
con los anoraks expuertos en la calle. Una mujer
avanzaba hacia mí conb sus robustas piernas cu-
biertas con unas medias negras de grandes dibu-
jos. La Rue Ambroise-Paré estaba casi desierta
hasta las inmediaciones dek hospital. Recorrí el
largo pasillo abovedado del pabellón Elisa. La pri-
mera vez no me había fijado en el quiosco de
música que había en el patio que se extendía al
otro lado del pasillo acristalado. Me pregunté
cómo vería todo aquellos después, al irme. Entregué
mi número en la recepción del servicio de medi-
cina preventiva. La mujer buscó en un fichero y 
sacó un sobre de papel Kraft que contenía unos 
papeles. Tendí la mano para alcanzarlo, pero no
me lo dio. Lo puso encima de la mesa y me dijo
que me sentara, que ya me llamarían.

miércoles, 10 de julio de 2024




La muerte del comendador 
Libro 2: Metáfora cambiante 
Haruki Murakami
1era Edición Enero 2019
491 Páginas
TusQuets Editores

33 Me gustan tanto las cosas que se ven como las que no se ven 

El domingo también hizo un día espléndido, apenas
soplaba el viento y bajo el resplandeciente sol otoñal
brillaban las hojas multicolores de los árboles. Unos 
pajarillos de pecho blanco volaban de rama en rama 
y picoteaban certeros los frutos rojos del bosque. Me
senté en la terraza y me deleité en la contemplación del 
paisaje. El esplendor de la naturaleza se ofrecía por igual 
a ricos y pobres, sin hacer distinciones. Como el tiem-
po... No, tal vez el tiempo no. Quizá la gente rica tiene
la opción de comprar tiempo con su dinero. 

domingo, 23 de junio de 2024



La muerte del comendador 
Libro 1: Una idea hecha realidad
Haruki Murakami
1era Edición Octubre 2018
476 Páginas
TusQuets Editores

1 Si la superficie estaba empañada
Desde el mes de mayo de aquel año hasta principios del
año siguiente viví en una casa en lo alto de unan mon-
taña junto a un estrecho valle, en el que durante el ve-
rano llovía sin parar a pesar de que un poco más allá
estuviera despejado. Esto se debía a que desde el mar,
que se hallaba bastante próximo, soplaba una brisa del
sudoeste carga de humedad que entraba en el valle,
ascendía por las laderas de las montañas y terminaba
por precipitarse en forma de lluvia. La casa estaba justo
en la linde de ese cambio meteorológico y a menudo se
veía despejado por la parte de delante, mientras que por
atrás amenazaban unos nubarrones negros. Al principio
me resultaba de lo más extraño, pero me acostumbré
enseguida y terminó por convertirse en algo normal.

sábado, 29 de abril de 2023



Tony Takitani
Haruki Murakami
Primera Edición, Noviembre 2019
78 Páginas
TusQuets Editores


Sueño
Haruki Murakami
2013
84 Páginas
Libros del Zorro Rojo 

sábado, 15 de enero de 2022



Historia de un caracol que descubrió la importancia de la lentitud
Luis Sepúlveda
Primera Edición, Mayo 2018
89 Páginas
TusQuets

martes, 20 de septiembre de 2016

La fiesta de la insignificancia



No sé si La fiesta de la insignificancia cierra el ciclo narrativo iniciado en 1968 con La broma, una sátira del estalinismo escrita al calor de la malograda Primavera de Praga, pero es indudable que Milan Kundera (Brno, 1929), escéptico y desencantado, renueva su fe en el humor como absoluto emancipador. A diferencia de las ideologías, el humor no es grandilocuente, sino alegre, inocente y de una discreta belleza. Según el autor checo, que rompe un silencio de 14 años, el humor se mueve en la escala de lo humano y no en el dominio de las grandes construcciones intelectuales, que invocan la excelencia o la necesidad para justificar la barbarie. Kundera asocia el humor a la insignificancia. No es una forma de rebajar sus méritos, sino de exaltar el amor a lo posible, a lo que acontece sin estridencias. La insignificancia no es mediocridad, sino una mirada lúcida y otoñal que invita al mundo a reconciliarse con su imperfección. Solo un escritor que ha alcanzado y sobrepasado su madurez puede impartir esta lección, sorteando las trampas de la retórica y la solemnidad. 

La fiesta de la insignificancia es novela, pero también es ensayo, introspección y teología. Es novela porque relata las peripecias de Alain, Ramón, Charles y Calibán, cuatro amigos que viven en París, litigando con sus éxitos y sus fracasos. Es ensayo porque profundiza en el totalitarismo como fenómeno político y social, y es introspección porque su interpretación de la historia se fundamenta en la disección de las emociones humanas, no en la mera exégesis de los hechos. Por último, es teología porque se atreve a hablar de Dios y los ángeles, observando que los mitos no soportan el contraste con la razón, pero resultan necesarios para habitar un mundo repleto de misterios y paradojas. 

La trama de la novela es insignificante, pues solo incluye paseos, conversaciones y una fiesta de aroma buñueliano, donde lo absurdo es una fuerza imparable que liquida los convencionalismos sociales. Kundera introduce personajes menores, que adquieren vida con unas leves pinceladas, y una divertida evocación histórica de Stalin, charlando con sus colaboradores más íntimos. El personaje de Charles rescata una anécdota pueril del dictador georgiano para especular con la posibilidad de escribir una obra de marionetas, pues la esencia del poder totalitario solo puede expresarse mediante lo cómico y disparatado. Stalin es tan grotesco como Hitler, pero la risa que nos inspira se congela al reparar en su poder. Nadie se atreve a cuestionar sus órdenes y eso le permite actuar de una forma “absolutamente personal, caprichosa, irracional, espléndidamente extraña, soberbiamente absurda”. 

Cuando se atribuye la caza de 24 perdices no pretende que le crean, sino despertar temor y temblor, como el Dios del Antiguo Testamento. Su relato es ridículo, pues afirma que después de matar a 12 perdices y comprobar que había agotado la munición, se marchó, repostó cartuchos y aniquiló a las 12 restantes, que no se habían movido del árbol donde descansaban despreocupadas. Jrushchov, Beria, Kalinin y Brézhnev no exteriorizan su estupor hasta que se reúnen en un urinario. No saben que el dictador les espía mediante un orificio, regocijado por sus reacciones de incredulidad y desprecio. Solo es una broma, pero ninguno es capaz de apreciarlo. El terror que inspira el poder totalitario ha inaugurado una nueva era, que ha significado el “crepúsculo de las bromas”. El humor es lo insólito después de Auschwitz, Hiroshima o el Gulag soviético, donde el hombre deviene objeto, como demuestran los bocetos de Zoran Music, pintor esloveno y superviviente de Dachau. Los cadáveres apilados a la puerta de los hornos crematorios han sufrido una horrorosa deshumanización antes de ser incinerados. 

En este nuevo período, los tiranos convierten la risa en su privilegio. Stalin se permite cambiar el nombre de Königsberg por el de Kaliningrado. Kalinin es el presidente del Soviet Supremo, pero es un hombre insignificante con problemas de próstata. Stalin se divierte con él, cuando advierte que su vejiga está a punto de explotar. Sabe que no se atreverá a interrumpirle y acabará manchando el pantalón en su presencia. Stalin imita a los dioses griegos, que combaten el tedio arrojando desgracias sobre los hombres. Königsberg es la ciudad donde Kant nació y pasó su vida. No es una mala broma asignarle el nombre de un pobre esbirro, incapaz de controlar sus esfínteres. 

Milan Kundera, que fue expulsado del partido comunista checo por su oposición a la intervención soviética, ajusta cuentas con el pasado, explorando la naturaleza del totalitarismo desde una perspectiva insólita. No es menos original su visión de la mujer y el destino de la humanidad. Alain recorre París, fascinado por el ombligo de las mujeres, nuevo fetiche sexual. Los muslos, los senos y las nalgas han sido desplazados por el ombligo. El amor ya no es la celebración de lo individual e irrepetible, sino la exaltación de lo idéntico y redundante. Las nalgas de la mujer amada nunca se olvidan, pero todos los ombligos son iguales e indiscernibles, reflexiona Alain, que contempla preocupado el ocaso de la individualidad. En el siglo XXI, no es necesaria una dictadura para que el individuo retroceda, pues la banalidad puede ser igualmente dañina. Para Alain, el ombligo no es tan solo un objeto erótico. Antes de abandonarle, su madre contemplaba su ombligo con una mezcla de compasión y desdén, pues deseaba evitar su nacimiento. 

Las páginas que relatan su frustrado intento de suicidio y su inesperado desenlace son particularmente intensas y sobrecogedoras. No es menos inquietante su sueño de una caída interminable con un asesino esperándola en el suelo. No es la madre de Alain la que se despeña, sino Eva, la primera mujer, y el asesino que desea degollarla pretende aniquilar el pasado, el presente y el futuro de la humanidad. Eva carecía de ombligo, pues el ombligo encarna la continuidad de la vida, no su principio. El primer coito entre Adán y Eva -probablemente, nada placentero- alumbró una especie condenada a soportar hambre, masacres, penurias y humillaciones. Kundera esboza un nihilismo agravado por la sombra de la culpabilidad. Alain exclama: “Sentirse o no sentirse culpable. Creo que todo radica en eso. La vida es una lucha de todos contra todos”. Si existe la fraternidad, no es un aspecto del paisaje cotidiano, sino una rareza. 

Kundera escarnece al ser humano con la perspectiva del narrador omnisciente, especialmente durante la estrambótica y tediosa fiesta que reúne a todos los personajes, pero no desemboca en un pesimismo como el de Schopenhauer, si bien se permite bromear sobre las virtudes de la castidad. El bien existe, no es una simple fantasía simbolizada por mitos como Dios y los ángeles. El bien es reconocer la insignificancia del mundo y amarlo. “Esa es la clave de la sabiduría”. Ignoró si a los 85 años Kundera ha escrito su testamento literario, pero no es improbable. Nos deja una apología del ser, el atisbo de una metafísica y una meditación sobre el poder, el sexo y la belleza. 

La fiesta de la insignificancia es una magnífica comedia que nos deslumbra con su exaltación de la vida y su ironía sobre las diferentes facetas del ser humano, que ama sin saber por qué, desea sin entender qué le mueve y espera sin albergar ninguna certeza. 

La fiesta de la insignificancia
Milan Kundera
138 páginas
1era Edición, Septiembre 2014
TusQuets

miércoles, 13 de julio de 2016

Hombres sin mujeres




  • Drive My Car
  • Yesterday
  • Un órgano independiente
  • Sherezade
  • Kino
  • Samsa enamorado
  • Hombres sin mujeres

Hombres sin mujeres
Haruki Murakami
267páginas
1era Edición, Marzo 2015
TusQuets