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lunes, 5 de diciembre de 2011

Los reyes malditos VII : De cómo un Rey perdió Francia


PRÓLOGO

En el séptimo y último volumen de la saga de los Reyes Malditos, Maurice Druon revive el reinado de Juan II, al promediar el Siglo XIV. Este monarca ha pasado a la historia como Juan el bueno; sin embrago, en realidad fu un hombre vanidoso y cruel, al tiempo que indeciso e incapaz. Francia pasa por una época de intensas crisis. El país se ve desgarrado por luchas entre clanes y fracciones, Inglaterra pretende dominar todo el territorio francés, la inflación es galopante, los impuestos aplastan a la población, la Iglesia atraviesa una profunda crisis dogmática y moral, la peste asuela el país y el rey acumula error tras error. Los acontecimientos se siguen a través de la óptica de un gran personaje de la época, el cardenal Talleyrand-Périgord, quien además de fiel y agudo testigo, es también un protagonista esencial en todos los sucesos que se narran. La apasionante historia de Los Reyes Malditos culminará con el desastre de la batalla de Poitiers, donde el rey -tras desdeñar una ventajosa paz que se le ofrecía- caerá prisionero de los ingleses.



Los Reyes Malditos VII
De cómo un Rey perdió Francia
Maurice Druon
354 Páginas
Primera Edición, Junio 2003
Vergara

Los reyes malditos VI : La flor de lis y el león


PRÓLOGO

Este volumen comienza con la boda del rey Eduardo III de Inglaterra, a sus dieciséis años, mientras en Francia se decide una regencia y posteriormente una corona para Felipe de Valois, ya que el último de los hijos de Felipe V ha fallecido, dejando la corona dependiendo del sexo del hijo que nazca, que al final resulta ser una niña que no puede heredar la corona. Desde Inglaterra Isabel “la loba de Francia” reclama la corona para sí, pero basados en la ley sálica, no puede obtenerla, por lo que entonces se reclama para Eduardo III, derecho que es denegado ya que hay una mujer entre Felipe V (de quien han descendido los ultimos 3 reyes) y éste. Finalmente, la corona es adjudicada a Felipe de Valois, y Eduardo rinde un tributo sencillo.
Este volumen se trata principalmente de la disputa del Artois. De hecho, uno se pregunta si la desgracia de todas estas generaciones de reyes se debe a la maldicion de Jacques de Molay, a la simple mala suerte, o a las consecuencias de haber adjudicado el Artois a una persona a quien correspondía, para asegurar una cuota más de tierras a la corona de Francia. Roberto de Artois es ahora el hombre más poderoso de Francia, si bien no ostenta la corona, gobierna en lugar de Felipe de Valois como antes lo hizo Carlos de Valois con los hijos de Felipe V, con la unica excepcion de Felipe VI. Asi que ahora que tiene el control de Francia, Roberto acomete nuevamente en su intento de recuperar el Artois, abriendo un nuevo proceso, para el cual, a falta de los documentos que demuestran su legítimo derecho, se decide a falsificarlos.



Los Reyes Malditos VI
La flor de lis y el león
Maurice Druon
354 Páginas
Primera Edición, Junio 2003
Vergara

Los reyes malditos V : La loba de Francia


PROLOGO.
...Y los castigos anunciados, las maldiciones lanzadas desde lo alto de la hoguera por el
Gran Maestre de los Templarios habían continuado extendiéndose por el suelo de Francia. El
destino abatía a los reyes como si fueran piezas de ajedrez.
Tras de caer fulminado Felipe el Hermoso, seguido por su primogénito, Luis X, asesinado
dieciocho meses después, su segundo hijo, Felipe V, parecía que iba a tener un largo reinado; pero,
apenas pasados cinco años, Felipe moría a su vez, antes de cumplir los treinta.
Detengámonos un instante en este reinado, que no parece una tregua de la fatalidad mas que
en comparación con los dramas y desastres que le seguirían después. Parece un reinado pálido al
que hojea el libro distraídamente, sin duda porque en sus paginas no se tiñe las manos de sangre. Y
sin embargo... Veamos como se desarrollan los días de un gran rey, cuando la suerte le es adversa.
Porque Felipe V el Largo, podía contarse entre los grandes reyes. Por la fuerza y por la
astucia, por la justicia y por el crimen, se había apropiado, joven aun, de la corona, puesta a subasta
de las ambiciones. Un conclave encerrado, un palacio real tomado al asalto, una ley sucesoria
inventada, una revuelta baronial desbaratada en una campaña de diez días, un gran señor
encarcelado, un infante real muerto en la cuna -al menos así se creía-, habían jalonado las rápidas
etapas de su carrera hacia el trono.
Cuando la mañana de enero de 1317 salió de la catedral de Reims, entre el tañido de todas
las campanas, el segundo hijo del Rey de Hierro podía creerse triunfante y libre de volver a
emprender la gran política que había admirado en su padre. Su turbulenta familia se había inclinado
por obligación; los barones, dominados, se resignaban a su obediencia; el Parlamento sufría su
ascendiente y la burguesía lo aclamaba, entusiasmada de haber vuelto a encontrar un príncipe
fuerte. Su esposa había lavado las manchas de la torre de Nesle; su descendencia parecía asegurada
por el hijo que le acababa de nacer; finalmente, la consagración lo había revestido de una intangible
majestad. Nada le faltaba a Felipe V para disfrutar de la relativa felicidad de los reyes, ni siquiera la
prudencia de querer la paz y de conocer su precio.

Los Reyes Malditos V
La loba de Francia
Maurice Druon
354 Páginas
Primera Edición, Junio 2003
Vergara

Los reyes malditos IV : La ley de los varones


PRÓLOGO

Durante los tres siglos y cuarto desde la
elección de Hugo Capeto hasta la muerte de Felipe el Her-
moso, solamente once reyes ciñeron la corona de Francia,
y todos ellos dejaron un heredero a quien legarla.
¡Prodigiosa dinastía, ésta de los Capetos! Parecía que
el destino la había marcado con el signo de la perpetua-
ción. De los once reinados, solamente dos habían durado
menos de quince años.
A pesar de la mediocridad de algunos reyes, esta ex-
traordinaria continuidad en el ejercicio del poder había
contribuido a la formación de la unidad nacional.
El vínculo feudal, puramente personal, de vasallo a se-
ñor, de más débil a más fuerte, iba siendo sustituido pro-
gresivamente por este otro vínculo, este otro contrato que
une a los miembros de una amplia comunidad humana so-
metida durante largo tiempo a las mismas vicisitudes y a la
misma ley.
Aunque la idea de nación no se había plasmado toda-
vía, su esencia y su encarnación existían ya en la persona
del rey, fuente permanente de autoridad. Quien pensaba
en «el rey» pensaba también en «Francia».



Los Reyes Malditos IV
La ley de los varones
Maurice Druon
354 Páginas
Primera Edición, Junio 2003
Vergara

Los reyes malditos III : Los venenos de la corona


PRÓLOGO

Felipe el Hermoso había dejado Francia a la cabeza
del mundo occidental. Mediante negociaciones, bodas y
tratados, sin guerras ni conquistas, había expandido con-
siderablemente el territorio al mismo tiempo que se dedi-
caba con empeño a centralizar y reforzar el Estado. Sin
embargo, las instrucciones administrativas, financieras,
militares y políticas de las que quiso dotal al reino, revo-
lucionarias para la época, no estaban suficientemente
arraigadas en las costumbres ni en la historia para perpe-
tuarse sin la intervención personal de un monarca fuerte.
Seis meses después de la muerte del Rey de Hierro, la
mayor parte de sus reformas estaban condenadas a la de-
saparición, y sus esfuerzos al olvido.
Su hijo menor y sucesor, Luis X el Obstinado, intri-
gante, mediocre, incompetente y, desde el primer día de
su reinado, superado por su tarea, había descargado sin
dudarlo las responsabilidades del poder sobre su tío Car-
los de Valois, buen militar pero detestable gobernante,
cuyas turbulentas ambiciones, dirigidas largo tiempo a la
vana búsqueda de un trono, encontraron por fin en qué
emplearse.

Los Reyes Malditos III
Los venenos de la corona
Maurice Druon
300 Páginas
Primera Edición, Marzo 2003
Byblos

Los reyes malditos II : La reina estrangulada


PRÓLOGO

El 29 de noviembre de 1314, dos horas después del
toque de vísperas, veinticuatro correos con la librea de
Francia salían a galope del castillo de Fontainebleau. La
nieve cubría con un manto blanco los caminos del bos-
que; el cielo estaba más oscuro que la tierra. Ya era de
noche. Debido a un eclipse de sol, había sido de noche
durante todo el día.
Los veinticuatro jinetes no descansarían hasta el
amanecer, y quizá seguirían galopando toda la jornada y
los días siguientes, algunos hacia Flandes, otros hacia el
Angoumis y Guyenne, Dole en Comté, Rennes y Nan-
tes, Tolosa, Lyon, Aigues-Mortes, despertando a su paso
a las autoridades, bailíos y senecales, prebostes y capita-
nes, para anunciar en cada ciudad o pueblo del reino que
el rey Felipe IV, el Hermoso, había fallecido.

Los Reyes Malditos II
La reina estrangulada
Maurice Druon
300 Páginas
Primera Edición, Marzo 2003
Byblos

Los reyes malditos I : El rey de hierro


PRÓLOGO

Al comenzar el siglo XIV, Felipe IV, rey de legendaria belleza,
reinaba en Francia como amo absoluto. Había dominado el orgullo
guerrero de los altos barones, sofocado la sublevación flamenca, a
los ingleses en Aquitania e incluso el papado, al que había forzado
a instalarse en Aviñon. Los Parlamentos obedecían sus órdenes y
los concilios respondían a la paga que recibían.

El rey tenía tres hijos, de modo que su descendencia estaba ase-
gurada. Su hija se había casado con el rey de Inglaterra.

Seis de sus vasallos eran reyes y la red de sus alianzas se extendía
hasta Rusia. Ninguna riqueza escapaba de sus manos. Paso a paso,
había gravado los bienes de la Iglesia, expoliado a los judíos y ataca-
do a los banqueros lombardos.

Los reyes malditos I
El rey de hierro
Maurice Druon
300 Páginas
Primera Edición, Marzo 2003
Vergara