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sábado, 23 de mayo de 2026


La hora azul
Alonso Cueto
303 Páginas 
1era Edición Diciembre 2005
Anagrama
Premio Herralde de Novela 2005

Personajes:
Adrián
Miriam

martes, 30 de diciembre de 2025

Camino a Los Ángeles
John Fante
1era edición Junio 2002
195  páginas
Anagrama

viernes, 19 de diciembre de 2025


El sistema del tacto
Alejandra Costamagna 
1era edición 2018
184  páginas
Anagrama 

sábado, 30 de agosto de 2025


Emilio, los chistes y la muerte
Fabio Morábito
Primera Edición Marzo 2009
167 páginas 
Anagrama 

Máquinas como yo 
Ian McEwan 
Primera edición septiembre 2019
355 páginas
Anagrama


Maniac 
Benjamín Labatut 
Primera edición octubre 2023
394 páginas
Anagrama 

lunes, 30 de diciembre de 2024

Charles Bukowski 
Se busca una mujer 
Primera edición 1979 
268 páginas
Editorial Anagrama 

SE BUSCA UNA MUJER

Edna bajaba por la calle con su bolsa de la compra 
cuando pasó a la altura del automóvil. Había algo escrito 
en la ventanilla lateral: 

     SE BUSCA UNA MUJER

Se detuvo. Era un cartón colocado en la ventanilla con 
un papel pegado. En su mayor parte estaba escrito a má-
quina. Edna no podía leerlo desde el lugar de la acera en 
que se encontraba. Sólo veía las letras grandes: 

     SE BUSCA UNA MUJER

Era un coche nuevo y caro. Edna cruzó el césped y se 
acercó a leer la parte mecanografiada: 

Hombre de 49 años. Divorciado. Busca una mujer 
con fines matrimoniales. Que tenga entre 35 y 44 años. 
Me gustan la televisión y los films. La buena comida.
Soy contable y tengo trabajo seguro. Tengo dinero en el 
banco. Me gustan las mujeres algo rellenas. 

Edna tenía 37 años y estaba algo rellena. Había un 
número de teléfono. También había tres fotos del caba-
llero que buscaba una mujer. Parecía rico y elegante, con 
su traje y su corbata. También parecía algo estúpido y un 
poco cruel. Y hecho de madera, pensó Edna, hecho de 
madera… 

Siguió su camino sonriendo levemente. También sen-
tía una especie de repulsión. Pero cuando llegó a su apar-
tamento ya se había olvidado de todo. Fue varias horas 
más tarde, sentada en la bañera, cuando comenzó a pensar 
en él de nuevo, y esta vez pensó en lo solo, en lo terrible-
mente solo que debía de encontrarse para haber llegado a 
hacer una cosa así: 

     SE BUSCA UNA MUJER


Un verdor terrible 
Benjamín Labatut 
Primera edición abril 2020 
216 páginas.
Anagrama 

Azul de Prusia 
La singularidad de Schwarzschild 
El corazón del corazón 
Cuando dejamos de entender el mundo. 
Epílogo. El jardinero nocturno

Durante un examen médico realizado en los meses 
previos a los juicios de Núremberg, los doctores nota-
ron que las uñas de las manos y los pies de Hermann 
Göring estaban teñidas de un rojo furioso. Pensaron 
-equivocadamente- que el color se debía a su adicción 
a la dihidrocodeína, un analgésico del que tomaba más 
de cién pastillas al día. Según William Burroughs, su 
efecto era similar al de la heroína y al menos dos veces 
más fuerte que el de la codeína, pero con un filo eléc-
trico parecido al de la coca, razón por la cual los médicos 
norteamericanos se vieron obligados a curar a Göring 
de su dependencia antes de que compareciera frente al 
tribunal. No fue fácil. Cuando las fuerzas aliadas lo 
capturaron, el líder nazi arrastraba una maleta que no 
sólo contenía el esmalte con que Göring se pintaba las 
uñas cuando se disfrazaba como Nerón, si no más de 
veinte mil dosis de su droga favorita, casi todo lo que 
quedaba de la producción alemana de ese fármaco a 
finales de la Segunda Guerra Mundial. Su adicción no 
era excepcional: prácticamente todas las tropas de la 
Wehrmacht recibían metanfetaminas en tabletas como 
parte de sus raciones.

lunes, 26 de agosto de 2024


Literatura Infantil 
Alejandro Zambra
1era Edición Mayo 2023
226 Páginas 
Anagrama 

LITERATURA INFANTIL 

0

Contigo en brazos, por primera vez aíslo, en la pared,
la sombra que formábamos juntos. Tienes veinte minutos de 
vida.

Tu madre cierra los párpados, pero no puede dormir. 
Descansa los ojos nada más que unos segundos.

-A veces a los recién nacidos se les olvida respirar
-nos dice un amable enfermera aguafiestas.

Me pregunto si lo dice así todos los días, con las mis-
mas palabras. Con el mismo aire prudente de advertencia 
triste.

Tu pequeño cuerpo respira, sí: incluso en la penum-
bra del hospital, tu respiración es visible. Pero yo quiero 
escucharla, escucharte y me molesta mi propio resuello. 
Y mi ruidoso corazón me impide sentir el tuyo.

A lo largo de la noche, cada dos o tres minutos con-
tengo el aliento para comprobar que respiras. Es una su-
perstición tan sensata, la más sensata de todas: dejar de 
respirar para que un hijo respire...

miércoles, 10 de julio de 2024


Cara de pan
Sara Mesa
1era Edición Septiembre 2018
140 páginas 
Anagrama

Primera parte
El Parque 

La primera vez la coge tan desprevenida que se
sobresalta al verlo. La niña está apoyada en el tronco
del árbol, leyendo una revista, cuando oye sus pasos
acercándose, el chasquillo de las hojas secas al que-
brarse, y después lo ve, de pie delante de ella, quizá
un poco turbado pero no sorprendido por encontrar-
la allí, oculta tras los setos. El viejo pide perdón -¡no
quise asustarte!, dice- y después le pregunta qué está
leyendo, pero entre una cosa y otra - entre la disculpa 
y la pregunta- a la niña le da tiempo de reaccionar.
Esto, responde mostrándole la revista, una revista para
chicas. Quizá así -piensa ella-, al ver esa revista que 
obviamente no es para niñas, creerá que es mayor de
lo que es y evitará la temida pregunta - qué haces 
aquí, a estas horas-, aunque lo cierto es que el viejo  
se limita a sonreir y a mirar la revista, vacilante. Al 
principo parece que va a cogerla - sus dedos dudan,
se estiran en su dirección-, pero el gesto se deshace y
la mano cae a un lado, como muerta...

sábado, 15 de enero de 2022



La ley del menor
Ian McEwan
Primera Edición, Octubre 2015
214 Páginas
Anagrama

jueves, 22 de septiembre de 2016

Fragmentos de un cuaderno manchado de vino


Fragmentos de un cuaderno manchado de vino
Charles Bukowski
360 páginas
1era Edición, Octubre 2009
Anagrama

domingo, 24 de julio de 2016

Amsterdam


Amsterdam
Ian McEwan
198 páginas
1era Edición en "Panorama de narrativas", Septiembre 1999
1era Edición en "Edición Limitada", Septiembre 2015
Anagrama

domingo, 12 de junio de 2016

Factotum


Factotum
Charles Bukowski
192 páginas
1era Edición en "Contraseñas", 1980
1era Edición en "Compactos", Junio 1991
Anagrama

domingo, 24 de abril de 2016

Mis Documentos


Mis Documentos
Alejandro Zambra
207 páginas
1era Edición, Diciembre 2013
Anagrama

Dándole pena a la tristeza


Dándole pena a la tristeza
Alfredo Bryce Echenique
275 páginas
1era Edición, Octubre 2012
Anagrama

miércoles, 31 de octubre de 2012

Los amigos que perdí



Querida Melanie:

Ayer, después de tanto tiempo sin hablarnos, te llamé
a tu casa en Nueva York. Estaba nervioso. No sabía bien
que decirte. Pensé: ojalá me conteste la máquina. Así fue.
Escuché tu voz, tu perfecto inglés: Hi, this is 464-2151, if
you want to leave a message either for Melanie or Eric, please
speak after the tone. No sé si me alegró saber que sigues
con Eric. Supongo que sí. A pesar de que no lo conozco,
le tengo simpatía. En realidad, lo vi una vez, hace años, en
Austin, una mañana en que tú y yo caminábamos felices y
un chico más bien bajito, de pelo negro, te pasó la voz y
te saludó desde lejos, con una cierta (encantadora) timi-
dez, como respectando nuestra complicidad, y tú le son-
reiste y le dijiste algo de paso y creo que quedaron en ver-
se pronto. Tú estabas desilusionada de un pintor muy 
guapo, profesor de la universidad, que prometió llamarte
y no cumplió. Ya te habías desencantado de Brian. Estabas
sola. Necesitabas un hombre, la ilusión del amor. No sos-
peché siquiera vagamente que ese chico tímido, cuyo ros-
tro no alcanzo a recordar, se convertiría en tu hombre. Es
bueno saber que siguen juntos. Por la manera suave y dis-
tante como te saludó, me quedé con un bonito recuerdo
de Eric.

Querida Melanie
Mi querido Sebastían
Querido Daniel
Recordando Manuel
Ilustre doctor Guerra

Los amigos que perdí
Jaime Bayly
353 páginas
Primera Edición, Julio 2000
Anagrama

martes, 16 de octubre de 2012

La noche es virgen



I
a mariano lo vi por primera vez en el cielo. era un 
jueves en la noche. yo estaba con jimmy. me encantaba
salir con él. era tan guapo, tan dulce. solíamos fumar
harta marihuana juntos. fumábamos dando vueltas en
su carro por miraflores y san isidro. jimmy tenía un
VM blanco con un pique maldito. siempre ponía músi-
ca excelente: sting, peter gabriel, winwood, paul si-
mon. era riquísimo escuchar esa música a todo volu-
men, mirar el perfil risueño de jimmy, ver pasar las
calles de lima. volábamos. nos escapábamos un rato
de la mierda de lima.

Gabriel Barrios es una estrella de la televisión, famoso gracias a su programa de entrevistas. Sin embargo, no es un hombre feliz por varias razones: primero, porque no ha reconocido públicamente su homosexualidad, y esto a pesar de que muchísimas personas ya intuyen que dentro de él habita una “loca brava”; segundo, porque Lima con tanto brownie, moda de imitación y gente que lo señala, le fastidia y; tercero, porque no tiene a su lado una pareja estable, sino simples relaciones ocasionales.

Así pues, la vida de Gabriel transcurre en medio del inconformismo y la búsqueda de placer. Sólo un par de cosas despiertan su ánimo: el sexo y las drogas. En efecto, Gabriel fuma marihuana desde hace mucho tiempo y también consume coca, aunque no con la misma frecuencia; es su fórmula para olvidarse de la rutina del trabajo, y profundizar el goce de sus relaciones con hombres o mujeres –ya que, si bien es homosexual, no desaprovecha la oportunidad, cada que la tiene, para disfrutar de un buen momento al lado de una chica “potoncita” y caliente-.

Un jueves cualquiera, después del programa, Gabriel va junto a su amigo Jimmy al Cielo, el bar en donde se dan cita los pitucos de Lima, y a donde él suele ir también cada que tiene tiempo. Esa noche toca la banda de Mariano, un joven roquero que lo atrae por su aspecto de “flaco/fumón/farandulero” y, como le suele suceder en estos casos, máxime cuando hay correspondencia, Gabriel empieza a imaginarse en la cama con Mariano, experimentando toda clase de fugas carnales y lascivas.

Nuestro personaje quedará prendado de Mariano: irá a su casa al día siguiente y conocerá a su madre y hermana, quienes se mostrarán sorprendidas de que alguien tan famoso las visite; pero mientras Nathalie –la hermana- intima rápidamente con Gabriel, puesto que es una “chiquilla chupapinga y fumonaza”, la madre de Mariano revela su inconformismo percatándose de que el presentador es igual de coquero que su hijo.

De este modo, los encuentros de la pareja serán siempre fortuitos; unas veces en la calle o en un bar, otras en el departamento que recién ha comprado Gabriel con los dolaruchos del programa. El sexo se convierte en su principal vínculo, su punto de contacto. Sostendrán una relación complicada porque Mariano es un adicto tremendo a la cocaína y vive muy metido en los asuntos de su banda, mientras que Gabriel desea encontrar algo de estabilidad para olvidarse del hastío que le produce la gente y la vida en su ciudad.

Habrá tiempo para todo: para hablar de la rigidez en el hogar de Gabrielito; de tronchos, líneas blancas y ojos inflamados; de sueños eróticos con jóvenes musculosos; del bar Haití o la calle de las pizzas, en donde todo transcurre con su cotidiano hastío y; en fin, de lo que significa fingir frente a una cámara de televisión que se es normal, cuando lo único que en realidad uno desea es salir corriendo para encontrarse con alguien con quien pasar la noche, en una cama bien calientita, y pujar, suspirar y demorarse.

Mientras espera una nueva cita con Mariano, Gabriel nos va llevando por una Lima drogadicta, aburrida y sexual. Se detendrá un momento para manifestar su odio a los negros y los cholos, a la gente que compra su ropa en las “putiques” de Larco y no en Miami, como él; para criticar a todos esos que murmuran a su paso: “¡ahí va ese putazo de mierda”, sin poder darles la razón, aun cuando él mismo se siente una “superjulieta”, “un gay bien rosquete”.

En fin, esperando a que Gabriel se reencuentre con Mariano se nos pasa la novela, pero no las sorpresas, porque saldremos a comprar un poco de polvazo en el viejo volvo familiar; pagaremos al novio de Nathalie para que se la “coma” delante nuestro; tomaremos más coca-colita y seguiremos deseando viajar pronto a Miami. Pero cuando, después de todo, reaparezca Mariano, no lo hará solo, sino con su novia, y entonces veremos a Gabriel destrozado, porque la chica “le va quitar al hombre que da sentido a su vida”. Un taxi al malecón, mientras se piensa “no puedo seguir siendo gay y coquero en Lima, me estoy matando”... y, en últimas, esperar a ver qué pasa.

La noche es virgen
Jaime Bayly
190 páginas
Primera Edición, Diciembre 1997
Anagrama

martes, 19 de junio de 2012

Formas de volver a casa



I. Personales secundarios

Una vez me perdí. A los seis o siete años. Venía
distraído y de repente ya no vi a mis padres. Me asusté,
pero enseguida retomé el camino y llegué a casa antes
que ellos –seguían buscándome,desesperados, pero esa
tarde pensé que se habían perdido. Que yo sabía regre-
sar a casa y ellos no.
Tomaste otro camino, decía mi madre, después,
con los ojos todavía llorosos.
Son ustedes los que tomaron otro camino,pensa-
ba yo, pero no lo decía.
mi papá miraba tranquilamente desde el sillón. A
veces creo que siempre estuvo echado ahí,pensando.
pero tal vez no pensaba en nada. Tal vez sólo cerraba
los ojos y recibía el presente con calma o resignación.
Esa noche habló, sin embargo –esto es bueno, me
dijo, superaste la adversidad. Mi madre lo miraba con
recelo pero él seguía hilvanando un confuso discurso
sobre la adversidad.

Formas de volver a casa
Alejandro Zambra
166 páginas
Anagrama

Los sinsabores del verdadero policía



I. La caída del muro de Berlín

Para Padilla, recordaba Amalfitano, existía literatura
heterosexual, homosexual y bisexual. Las novelas, general-
mente, eran heterosexuales. La poesía, en cambio, era ab-
solutamente homosexual. Dentro el inmenso océano de
ésta distinguía varias corrientes: maricones, maricas, mari-
quitas, locas, bujarrones, mariposas, ninfos y filenos. Las
dos corrientes mayores, sin embargo, eran de los mari-
cones y la de los maricas. Walt Whitman, por ejemplo,
era un poeta maricón. Pablo Neruda, un poeta marica.
William Blake era maricón, sin asomo de duda, y Octavio
Paz marica. Borges era fileno, es decir de improviso podía
ser maricón y de improviso simplemente asexual. Rubén
Darío era una loca, de hecho la reina y el paradigma de las
locas (en nuestra lengua, claro está; en el mundo ancho y
ajeno el paradigma seguía siendo Verlaine el Generoso).

Los sinsabores del verdadero policía
Roberto Bolaño
326 páginas
Primera Edición, 2012
Anagrama