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lunes, 22 de febrero de 2010

La ley natural

Francisco Bertrán, el personaje principal, es un arquitecto cuarentón que va a recibir al aeropuerto a Bárbara, su sobrina de 15 años, media holandesa y media chilena, y que está embarazada. El padre de la chica, Pascal Bertrán, aparece luego de improviso en Santiago con una mujer, Muriel. Y la hija Bárbara no quiere irse con su padre, desea quedarse con su tío Francisco, que está en proceso de separación de su mujer, Diana.

La ley natural
Gonzalo Contreras
190 Páginas
2da Edición Junio de 2004
Editorial Sudamericana

domingo, 28 de junio de 2009

Adiós Mariquita Linda

Colección de crónicas de uno de los escritores más destacados y polémicos de la escena cultural chilena. Adiós mariquita linda está compuesto por textos inéditos y por una selección de sus entregas al periódico The Clinic. En ellos relata varios de sus affaires con hombres de distintas edades, estratos socioeconómicos y nacionalidades; describe con añoranza a algunas de sus amigas y con ironía o ternura sus encuentros con variados personajes (del espectáculo, políticos, delincuentes); trae a la memoria peripecias vividas en sus viajes por Chile, Perú y Cuba.

Adiós Mariquita Linda
Pedro Lemebel
218 Hojas
Editorial Sudamericana
1era Edicion, Agosto del 2005

sábado, 13 de diciembre de 2008

Donde mueren los valientes



Donde mueren los valientes, libro de relatos de Hernán Rivera Letelier, empieza con un relato potente, Por favor Brando, no te hagas nunca famoso, el desquite no pensado de un escritor pampino.
Le sigue más adelante el relato que da título al Libro, una plegaria al tiro penal. También destaca Plegaria por el nuevo rico.
En Lentes Oscuros / Gafas Ahumadas, volvi a escontrarme con Brando Taberna...otrora Hidelbrando del Carmen...

Acá les dejó uno de sus relatos.

COMO DE COSTUMBRE

Después de pasar la tarde en la plaza de costumbre - sentado en el escaño de costumbre-, el viejo se ha recogifo temprano como es su costumbre. Sentado al borde de su cama, fría como de costumbre, comienza a desvertirse pausadamente como tiene por costumbre. Entre prenda y prenda, y casi por costumbre, se queda un rato contemplando su sombra, negra como de costumbre. Dobla meticulosamente su ropa en la forma de costumbre y la deja sobre la silla, coja por costumbre. En su listado pijamas de costumbre, tras entrar al baño demorando lo de costumbre, revisa llaves y cerrojos como es su costumbre. Desde el piso de arriba, como de costumbre, llega ruido de fiesta. Putea, como de costumbre. Pone su despertador a la hora de costumbre, y con la plástica indiferencia que da la costumbre, luego de apagar las luces, se pega el tipo de costumbre.