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jueves, 26 de marzo de 2026


La vergüenza
Annie Ernaux
1era edición Octubre 2022
126 páginas
TusQuets

martes, 30 de diciembre de 2025


Para acabar con Eddy Bellegueule
Édouard Lois 
1era edición Febrero 2015
187 páginas
Salamandra

sábado, 30 de agosto de 2025


Una Mujer
Annie Ernaux
Primera Edición Septiembre 2020 
108 páginas 
Cabaret Voltaire

sábado, 4 de enero de 2025


Éric Vuillard
La batalla de occidente 
Primera edición enero de 2020 
190 páginas
Tusquets Editores 

Primicias 
Atravesar el mundo a caballo 
A los que nos ofenden 
Verano 
Las mías 
El día más mortífero de todos los tiempos 
El gran vacío 
La retirada
El camino de las damas 
Trincheras 
Enemigos 
Los hombre de las cavernas 
Las facturas

Primicias 

En el principio hubo un gusto común. Una élite 
refinada y orgullosa. Los nietos de la reina Victoria 
ocupaban los tronos de Inglaterra y Alemania, un 
mismo trasero había plantado sus nalgas en dos 
sillas. Todas las coronas de Europa poseían ances-
tros que habían dormido en las mismas sábanas. 
La consanguinidad reinaba sobre una rígida moral 
a lo largo y ancho de un continente. El káiser era 
coronel de dragones del ejército británico, y su 
primo Jorge V lo era de la guardia prusiana. Todo 
iba a las mil maravillas. Costaba distinguir a los 
primeros ministros, a los reyes, a los presidentes. 
La autoridad llevaba más o menos en todas partes 
el mismo aspecto barbudo, todos los hombres lu-
cían en el cuello una bonita carúncula de pavo. 
En verano, un turismo chic reunía a todo el mun-
do en la costa francesa, se jugaba al whist, se com-
partían las amantes.

jueves, 10 de octubre de 2024

El Lugar
Annie Ernaux
Edición abril de 2002
108 Páginas
Tusquets Editores 

Hice los exámenes prácticos de aptitud pedagó-
gica en un instituto de Lyon, por la zona de la
Croix-Rousse. Un instituto nuevo, con plantas en 
la parte reservada a la administración y el cuerpo 
docente, y una biblioteca con el suelo enmoque-
tado de color arena. Allí esperé a que vinieran a 
buscarme para dar mi clase, objeto de examen, 
ante el inspector y dos asesores, profesores de letras 
muy reputados. Una mujer corregía exámenes re-
sueltamente, sin dudar. Me bastaba con salir airo-
sa la siguiente hora para poder hacer lo mismo que 
ella durante toda mi vida. Ante una clase de ba-
chillerato de ciencias expliqué veinticinco líneas
-había que numerarlas- de Papá Goriot, de Bal-
zac. "Me temo que no había sabido despertar el inte-
rés de sus alumnos", me reprochó el inspector más 
tarde, en el despacho del director. Estaba sentado 
entre los dos asesores, y un hombre y una mujer 
miope con zapatos de color rosa. Yo, enfrente. 
Durante un cuarto de hora alternó críticas, elogios, 
consejos y yo apenas escuchaba, preguntándome 
si todo eso significaba que estaba aprobada. De 
pronto, los tres se pusieron de pie a la vez, como 
en un mismo impulso, con el semblante grave. Yo 
me levanté también, de forma precipitada. El ins-
pector me tendió la mano. Después, mirándome 
fijamente a la cara dijo: “Señora, la felicito”. Los 
otros refirieron "la felicito" y me estrecharon la 
mano, la mujer con una sonrisa.

No deje de pensar en aquella ceremonia hasta 
la parada del autobús, con rabia y con una especie 
de vergüenza. Esa misma noche escribí a mis pa-
dres que ya era profesora "titular". Mi madre me 
respondió que se alegraban mucho por mí. 

martes, 30 de julio de 2024





El acontecimiento
Annie Ernaux
1era Edición Marzo 2001
128 páginas 
TusQuets Editores

Me bajé en Barbés. Como la última vez, un grupo
de hombres esperaba en el andén del metro aéreo.
La gente avanzaba por la estación con bolsas de
color rosa de los grandes almacenes Tati. Salí al
Boulevard Magenta. Reconocí los almacenes Billy,
con los anoraks expuertos en la calle. Una mujer
avanzaba hacia mí conb sus robustas piernas cu-
biertas con unas medias negras de grandes dibu-
jos. La Rue Ambroise-Paré estaba casi desierta
hasta las inmediaciones dek hospital. Recorrí el
largo pasillo abovedado del pabellón Elisa. La pri-
mera vez no me había fijado en el quiosco de
música que había en el patio que se extendía al
otro lado del pasillo acristalado. Me pregunté
cómo vería todo aquellos después, al irme. Entregué
mi número en la recepción del servicio de medi-
cina preventiva. La mujer buscó en un fichero y 
sacó un sobre de papel Kraft que contenía unos 
papeles. Tendí la mano para alcanzarlo, pero no
me lo dio. Lo puso encima de la mesa y me dijo
que me sentara, que ya me llamarían.

martes, 7 de junio de 2016

Las Flores del mal



Las Flores del mal
Charles Baudelaire
252 páginas
1era Edición, 1986
Alianza Editorial

lunes, 5 de diciembre de 2011

Los reyes malditos VII : De cómo un Rey perdió Francia


PRÓLOGO

En el séptimo y último volumen de la saga de los Reyes Malditos, Maurice Druon revive el reinado de Juan II, al promediar el Siglo XIV. Este monarca ha pasado a la historia como Juan el bueno; sin embrago, en realidad fu un hombre vanidoso y cruel, al tiempo que indeciso e incapaz. Francia pasa por una época de intensas crisis. El país se ve desgarrado por luchas entre clanes y fracciones, Inglaterra pretende dominar todo el territorio francés, la inflación es galopante, los impuestos aplastan a la población, la Iglesia atraviesa una profunda crisis dogmática y moral, la peste asuela el país y el rey acumula error tras error. Los acontecimientos se siguen a través de la óptica de un gran personaje de la época, el cardenal Talleyrand-Périgord, quien además de fiel y agudo testigo, es también un protagonista esencial en todos los sucesos que se narran. La apasionante historia de Los Reyes Malditos culminará con el desastre de la batalla de Poitiers, donde el rey -tras desdeñar una ventajosa paz que se le ofrecía- caerá prisionero de los ingleses.



Los Reyes Malditos VII
De cómo un Rey perdió Francia
Maurice Druon
354 Páginas
Primera Edición, Junio 2003
Vergara

Los reyes malditos VI : La flor de lis y el león


PRÓLOGO

Este volumen comienza con la boda del rey Eduardo III de Inglaterra, a sus dieciséis años, mientras en Francia se decide una regencia y posteriormente una corona para Felipe de Valois, ya que el último de los hijos de Felipe V ha fallecido, dejando la corona dependiendo del sexo del hijo que nazca, que al final resulta ser una niña que no puede heredar la corona. Desde Inglaterra Isabel “la loba de Francia” reclama la corona para sí, pero basados en la ley sálica, no puede obtenerla, por lo que entonces se reclama para Eduardo III, derecho que es denegado ya que hay una mujer entre Felipe V (de quien han descendido los ultimos 3 reyes) y éste. Finalmente, la corona es adjudicada a Felipe de Valois, y Eduardo rinde un tributo sencillo.
Este volumen se trata principalmente de la disputa del Artois. De hecho, uno se pregunta si la desgracia de todas estas generaciones de reyes se debe a la maldicion de Jacques de Molay, a la simple mala suerte, o a las consecuencias de haber adjudicado el Artois a una persona a quien correspondía, para asegurar una cuota más de tierras a la corona de Francia. Roberto de Artois es ahora el hombre más poderoso de Francia, si bien no ostenta la corona, gobierna en lugar de Felipe de Valois como antes lo hizo Carlos de Valois con los hijos de Felipe V, con la unica excepcion de Felipe VI. Asi que ahora que tiene el control de Francia, Roberto acomete nuevamente en su intento de recuperar el Artois, abriendo un nuevo proceso, para el cual, a falta de los documentos que demuestran su legítimo derecho, se decide a falsificarlos.



Los Reyes Malditos VI
La flor de lis y el león
Maurice Druon
354 Páginas
Primera Edición, Junio 2003
Vergara

Los reyes malditos V : La loba de Francia


PROLOGO.
...Y los castigos anunciados, las maldiciones lanzadas desde lo alto de la hoguera por el
Gran Maestre de los Templarios habían continuado extendiéndose por el suelo de Francia. El
destino abatía a los reyes como si fueran piezas de ajedrez.
Tras de caer fulminado Felipe el Hermoso, seguido por su primogénito, Luis X, asesinado
dieciocho meses después, su segundo hijo, Felipe V, parecía que iba a tener un largo reinado; pero,
apenas pasados cinco años, Felipe moría a su vez, antes de cumplir los treinta.
Detengámonos un instante en este reinado, que no parece una tregua de la fatalidad mas que
en comparación con los dramas y desastres que le seguirían después. Parece un reinado pálido al
que hojea el libro distraídamente, sin duda porque en sus paginas no se tiñe las manos de sangre. Y
sin embargo... Veamos como se desarrollan los días de un gran rey, cuando la suerte le es adversa.
Porque Felipe V el Largo, podía contarse entre los grandes reyes. Por la fuerza y por la
astucia, por la justicia y por el crimen, se había apropiado, joven aun, de la corona, puesta a subasta
de las ambiciones. Un conclave encerrado, un palacio real tomado al asalto, una ley sucesoria
inventada, una revuelta baronial desbaratada en una campaña de diez días, un gran señor
encarcelado, un infante real muerto en la cuna -al menos así se creía-, habían jalonado las rápidas
etapas de su carrera hacia el trono.
Cuando la mañana de enero de 1317 salió de la catedral de Reims, entre el tañido de todas
las campanas, el segundo hijo del Rey de Hierro podía creerse triunfante y libre de volver a
emprender la gran política que había admirado en su padre. Su turbulenta familia se había inclinado
por obligación; los barones, dominados, se resignaban a su obediencia; el Parlamento sufría su
ascendiente y la burguesía lo aclamaba, entusiasmada de haber vuelto a encontrar un príncipe
fuerte. Su esposa había lavado las manchas de la torre de Nesle; su descendencia parecía asegurada
por el hijo que le acababa de nacer; finalmente, la consagración lo había revestido de una intangible
majestad. Nada le faltaba a Felipe V para disfrutar de la relativa felicidad de los reyes, ni siquiera la
prudencia de querer la paz y de conocer su precio.

Los Reyes Malditos V
La loba de Francia
Maurice Druon
354 Páginas
Primera Edición, Junio 2003
Vergara

Los reyes malditos IV : La ley de los varones


PRÓLOGO

Durante los tres siglos y cuarto desde la
elección de Hugo Capeto hasta la muerte de Felipe el Her-
moso, solamente once reyes ciñeron la corona de Francia,
y todos ellos dejaron un heredero a quien legarla.
¡Prodigiosa dinastía, ésta de los Capetos! Parecía que
el destino la había marcado con el signo de la perpetua-
ción. De los once reinados, solamente dos habían durado
menos de quince años.
A pesar de la mediocridad de algunos reyes, esta ex-
traordinaria continuidad en el ejercicio del poder había
contribuido a la formación de la unidad nacional.
El vínculo feudal, puramente personal, de vasallo a se-
ñor, de más débil a más fuerte, iba siendo sustituido pro-
gresivamente por este otro vínculo, este otro contrato que
une a los miembros de una amplia comunidad humana so-
metida durante largo tiempo a las mismas vicisitudes y a la
misma ley.
Aunque la idea de nación no se había plasmado toda-
vía, su esencia y su encarnación existían ya en la persona
del rey, fuente permanente de autoridad. Quien pensaba
en «el rey» pensaba también en «Francia».



Los Reyes Malditos IV
La ley de los varones
Maurice Druon
354 Páginas
Primera Edición, Junio 2003
Vergara

Los reyes malditos III : Los venenos de la corona


PRÓLOGO

Felipe el Hermoso había dejado Francia a la cabeza
del mundo occidental. Mediante negociaciones, bodas y
tratados, sin guerras ni conquistas, había expandido con-
siderablemente el territorio al mismo tiempo que se dedi-
caba con empeño a centralizar y reforzar el Estado. Sin
embargo, las instrucciones administrativas, financieras,
militares y políticas de las que quiso dotal al reino, revo-
lucionarias para la época, no estaban suficientemente
arraigadas en las costumbres ni en la historia para perpe-
tuarse sin la intervención personal de un monarca fuerte.
Seis meses después de la muerte del Rey de Hierro, la
mayor parte de sus reformas estaban condenadas a la de-
saparición, y sus esfuerzos al olvido.
Su hijo menor y sucesor, Luis X el Obstinado, intri-
gante, mediocre, incompetente y, desde el primer día de
su reinado, superado por su tarea, había descargado sin
dudarlo las responsabilidades del poder sobre su tío Car-
los de Valois, buen militar pero detestable gobernante,
cuyas turbulentas ambiciones, dirigidas largo tiempo a la
vana búsqueda de un trono, encontraron por fin en qué
emplearse.

Los Reyes Malditos III
Los venenos de la corona
Maurice Druon
300 Páginas
Primera Edición, Marzo 2003
Byblos

Los reyes malditos II : La reina estrangulada


PRÓLOGO

El 29 de noviembre de 1314, dos horas después del
toque de vísperas, veinticuatro correos con la librea de
Francia salían a galope del castillo de Fontainebleau. La
nieve cubría con un manto blanco los caminos del bos-
que; el cielo estaba más oscuro que la tierra. Ya era de
noche. Debido a un eclipse de sol, había sido de noche
durante todo el día.
Los veinticuatro jinetes no descansarían hasta el
amanecer, y quizá seguirían galopando toda la jornada y
los días siguientes, algunos hacia Flandes, otros hacia el
Angoumis y Guyenne, Dole en Comté, Rennes y Nan-
tes, Tolosa, Lyon, Aigues-Mortes, despertando a su paso
a las autoridades, bailíos y senecales, prebostes y capita-
nes, para anunciar en cada ciudad o pueblo del reino que
el rey Felipe IV, el Hermoso, había fallecido.

Los Reyes Malditos II
La reina estrangulada
Maurice Druon
300 Páginas
Primera Edición, Marzo 2003
Byblos

Los reyes malditos I : El rey de hierro


PRÓLOGO

Al comenzar el siglo XIV, Felipe IV, rey de legendaria belleza,
reinaba en Francia como amo absoluto. Había dominado el orgullo
guerrero de los altos barones, sofocado la sublevación flamenca, a
los ingleses en Aquitania e incluso el papado, al que había forzado
a instalarse en Aviñon. Los Parlamentos obedecían sus órdenes y
los concilios respondían a la paga que recibían.

El rey tenía tres hijos, de modo que su descendencia estaba ase-
gurada. Su hija se había casado con el rey de Inglaterra.

Seis de sus vasallos eran reyes y la red de sus alianzas se extendía
hasta Rusia. Ninguna riqueza escapaba de sus manos. Paso a paso,
había gravado los bienes de la Iglesia, expoliado a los judíos y ataca-
do a los banqueros lombardos.

Los reyes malditos I
El rey de hierro
Maurice Druon
300 Páginas
Primera Edición, Marzo 2003
Vergara

domingo, 3 de abril de 2011

El hombre más buscado


Huelga decir que no podemos culpar a un boxeador tur-
co, campeón de los pesos pesados, de no advertir,
mientras pasea tranquilamente por una calle de Hamburgo
con su madre del brazo, que le sigue los pasos un muchacho
flaco envuelto en un abrigo negro.
El Gran Melik, como lo llamaban con admiración en su
barrio, era un gigante de hombre, greñudo, desaliñado y cam-
pechano, con una sonrisa espontánea y amplia, el pelo negro
recogido en una coleta y unos andares cimbreantes y desen-
vueltos que, incluso sin su madre, abarcaban media acera. A los
veinte años, era una celebridad en su pequeño mundo, y no solo
por sus proezas en el cuadrilátero: representante juvenil electo
de su club deportivo islámico, finalista tres años consecutivos
en los cien metros mariposa del Campeonato del Norte de Ale-
mania, y por si fuera poco, portero titular de su equipo de fút-
bol de los sábados.

El hombre más buscado
John Le Carré
398 Páginas
Primera Edición, Febrero 2009
Plaza Janés

viernes, 25 de septiembre de 2009

El amante

"Muy pronto en mi vida fue demasiado
tarde. A los dieciocho años ya era demasia-
do tarde. Entre los dieciocho y los veinti-
cinco años mi rostro emprendió un cami-
no imprevisto. A los dieciocho años enve-
jecí..."

En una pálabra...Imperdible.

El amante
Marguerite Duras
146 páginas
Fabula Tusquets Editores
1era Edición, Diciembre 1984