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martes, 21 de junio de 2016

Alberto Blest Gana

Bibliografía
Novelas

  • Una escena social. Novela orijinal chilena (prólogo de Guillermo Matta), Santiago de Chile, Editorial Excelsior, s.f. [1853, en El Museo].
  • Engaños y desengaños, Valparaíso, Imprenta y Librería del Mercurio, 1858 [1855, en la Revista de Santiago].
  • El primer amor, Valparaíso, Imprenta y Librería del Mercurio, 1858 [ídem, en la Revista del Pacífico].
  • La fascinación, Valparaíso, Imprenta y Librería del Mercurio, 1858 [ídem, en la Revista del Pacífico].
  • Juan de Aria, Valparaíso, Imprenta y Librería del Mercurio, 1859 [1858, en el Aguinaldo de El Ferrocarril a sus Abonados].
  • La aritmética en el amor. Novela de costumbres, Valparaíso, Imprenta y Librería del Mercurio, 1860.
  • El pago de las deudas, Valparaíso, Imprenta y Librería del Mercurio, 1861.
  • Un drama en el campo. La venganza. Mariluán, Santiago de Chile, Imprenta de La Voz de Chile, 1862 [Un drama en el campo: 1858, en La Semana; La venganza: 1862, en La Voz de Chile; Mariluán, 1862, en La Voz de Chile].
  • Martín Rivas. Novela de costumbres político-sociales, Santiago de Chile, Imprenta de La Voz de Chile, 1862 [ídem, en La Voz de Chile].
  • El ideal de un calavera. Novela de costumbres, Santiago de Chile, Imprenta de La Voz de Chile, 1863 [ídem, en La Voz de Chile].
  • Durante la Reconquista. Novela histórica, París, Garnier Hermanos, 1897 (dos tomos).
  • Los trasplantados, París, Garnier Hermanos, 1904 (dos tomos).
  • El loco Estero. Recuerdos de la niñez, París, Garnier Hermanos, 1909 (dos tomos).
  • Gladys Fairfield, París, Garnier Hermanos, 1912.
  • La flor de la higuera. Los desposados. Engaños y desengaños, Santiago de Chile, Zig-Zag, 1953 [La flor de la higuera: 1864, en El Independiente; Los desposados: 1855, en la Revista de Santiago; Engaños y desengaños: vid. supra].



miércoles, 18 de mayo de 2011

El Loco Estero


Aquel día, bien que no era fiesta, los dos chicuelos vestían el traje de
los domingos. Sentados a la mesa con estudiada compostura, sin hacer
gran caso de la conversación de las personas grandes, que ocupaban la
testera, sus miradas se dirigían furtivas a las golosinas y a las frutas
distribuidas en cestas y azafates sobre el mantel, con aire de extraordina-
rio gaudeamus. Pero, a pesar de la ansiosa distracción en que aquel es-
pectáculo los mantenía, ni uno ni otro dejaba de sentir sobre ellos, co-
mo se siente el fuego de un rayo de sol sobre el rostro, el reflejo autorita-
rio de los ojos paternos, que los requería a estar atentos a lo que habla-
ban sus mayores.
Más osado que el primogénito, el menor de los chicos extendió con di-
simulo una mano hacia un canastillo de fresas, primicia de la estación,
que, entrelazadas con flores, lo fascinaban con su rosada frescura.
-Javier, no toques las frutillas, hijito -le ordenó, desde la opuesta
extremidad, la voz de la madre, con dulzura.
-Si vuelves a desmandarte, no irás esta tarde a la Cañada -amena-
zó la voz del padre, con severidad.
Javier bajó la frente, fingiendo contricción, pero sus ojuelos pardos
formulaban al mismo tiempo la protesta muda de su altiva voluntad.
-Ya vez que Guillén está quieto -agregó la madre, para suavizar
la aspereza de la conminación paternal.
Con el elogio de su madre, un vivo tinte de carmín coloreó el rostro
del mayor de los niños. El, más bien que su hermano, parecía el delin-
cuente. La mirada de sus grandes ojos azules daba a su fisonomía la se-
riedad casi tímida de los precoces soñadores.
Una voz de los grandes invocó indulgencia para Javier:
-Déjalo, Marica, que tome una frutilla. Hoy es día de regocijo gene-
ral, y es preciso que todos estemos contentos.
-¿No ves mamá, lo que dice tío Miguel? -exclamó triunfante el
niño.
-Cuando lleguemos a los postres -pronunció, con sentencia defini-
tiva, el papá.
El chico no se desconsoló con ese fallo inapelable.

El loco estero
Alberto Blest Gana
240 Páginas
Primera Edición, 1909
Editorial Andrés Bello