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sábado, 15 de enero de 2022



La última hermana
Jorge Edwards
376 Páginas
Primera Edición, Abril 2016
Acantilado

“La última hermana” cuenta la historia de María, una mujer de origen chileno, elegante y superficial que es testigo de la ocupación alemana de París, hecho que cambia el rumbo de su hasta ese entonces, intrascendente vida diaria. Por casualidad es testigo de la persecución nazi al pueblo judío y sin pensar en consecuencias, decide colaborar con la resistencia salvando a los hijos de las mujeres judías condenadas a trabajar y morir en los campos de exterminio. La novela, basada en hechos verídicos, habla de la fuerza de la compasión y la valentía.

La última hermana, Acantilado, Barcelona, 2016
Oh, maligna, sobre el amor entre Pablo Neruda y la birmana Josie Bliss; Acantilado, Barcelona, 2019.

martes, 21 de junio de 2016

Jorge Edwards

Bibliografía
Novelas

  • El peso de la noche, 1965, sobre la decadencia de una familia de clase media
  • Los convidados de piedra, 1978, ambientada en el golpe de estado de 1973
  • El museo de cera, 1981, una alegoría política
  • La mujer imaginaria, 1985, sobre la liberación de una artista de clase alta en la mediana edad
  • El anfitrión, 1987, una recreación moderna del mito de Fausto
  • El origen del mundo, 1996, una reflexión sobre los celos, ambientada en París
  • El sueño de la historia, 2000, inspirado en la vida del arquitecto italiano Joaquín Toesca, una de cuyas obras es el Palacio de la Moneda en Chile
  • El inútil de la familia, 2004
  • La casa de Dostoievsky, 2008, para crear al protagonista de la novela se inspiró libremente en la figura del poeta chileno Enrique Lihn.
  • La muerte de Montaigne, Tusquets, 2011
  • El descubrimiento de la pintura, 2011, inspirada en un tío pintor6 Mondadori, 2013
  • La última hermana, Acantilado, 2016
  • Oh, maligna, sobre el amor entre Pablo Neruda y la birmana Josie Bliss; Acantilado, Barcelona, 2019.


Cuentos

  • Edwards en la Feria Internacional del Libro de Miami de 2013
  • El patio, 1952; contiene 8 cuentos:
  • El regalo; Una nueva experiencia; El señor; La virgen de cera; Los pescados; La salida; La señora Rosa y La desgracia
  • Gente de la ciudad, 1961; contiene 8 cuentos:
  • El funcionario; El cielo de los domingos; Rosaura; A la deriva; El fin del verano; Fatiga; Apunte y El último día
  • Las máscaras, 1967; contiene 8 cuentos:
  • Después de la procesión; La experiencia; Griselda; Adiós Luisa; Los domingos en el hospicio; Los zulúes; Noticias de Europa; El orden de las familias
  • Fantasmas de carne y hueso, 1992; contiene 8 cuentos:
  • La sombra de Huelquiñur; El pie de Irene; Creaciones imperfectas; Cumpleaños feliz; La noche de Montparnasse; El amigo Juan; Mi nombre es Ingrid Larsen y In memoriam


Obra periodística

  • El whisky de los poetas, 1997
  • Diálogos en un tejado: crónicas y semblanzas, 2003
  • Selecciones, antologías[editar]
  • Temas y variaciones: antología de relatos, 1969, ed. de Enrique Lihn
  • Cuentos completos, 1990


Otros

  • Persona non grata, 1973, testimonio sobre sus experiencias como embajador chileno en Cuba
  • Desde la cola del dragón, 1977, ensayo
  • Adiós poeta: Pablo Neruda y su tiempo, 1990, biografía de Pablo Neruda
  • Machado de Assis, 2002, sobre el escritor brasileño
  • La otra casa: ensayos sobre escritores chilenos, 2006
  • Los círculos morados, memorias I, Lumen RHM, 2012



jueves, 14 de abril de 2011

El museo de cera


La verdad es que el Marqués de Villa Rica fue un enigma
siempre, antes y después de la crisis, y sigue siéndolo
ahora, después de su desaparición, o de lo que podríamos
llamar, en términos más apropiados, su metamorfosis últi-
ma. Porque el Marqués, con sus títulos, con su mansión,
principesca, con sus fabulosos colecciones y sus coches
de cuatro caballos, e incluso con su prestancia física y su
educación europea, sus erres de entonación ligeramente
exótica, sus bromas llenas de alusiones oscuras, desento-
naba en nuestro pequeño mundo. Por eso, quizás, sólo
fuimos capaces de verlo en su condición de leyenda
viviente. Y de pronto asistimos, estupefactos, a su despla-
zamiento, provocado por el incidente del pianista, y más
tarde a su desintegración, a su transformación en astillas,
en humo, devorado por una mediocridad que necesitaba
restablecer el orden natural de las cosas.

El museo de cera
Jorge Edwards
132 Páginas
Primera Edición, Junio 1992
Editorial Andrés Bello

viernes, 8 de abril de 2011

El peso de la noche


El pupitre quedaba junto a la ventana. Francisco
podía observar, sobre los muros del colegio, techos enne-
grecidos, y si levantaba un poco la cabeza, un balcón. La
niebla, por primera vez en ese año, se acumulaba sobre
los techos; en las planchas ferruginosas había una capa de
humedad. Penetraban rachas de frío por las rendijas de la
ventana. Él recordó, entonces, el repique de los tubos de
vidrio, cuando instalaron el aparato para transfusiones
de sangre junto a la cabecera de la señora Cristina, en la
madrugada, y tuvo la sensación de perder las defensas
contra el frío: un súbito temblor le atravesó los huesos de
la columna, de arriba abajo. Se sobó las manos con fuer-
za, pero fue inútil.

De la mano de Francisco, un adolescente que descubre el sexo y
la llamada irrecuperable de la literatura, y que se rebela contra
los valores familiares y las enseñanzas de los jesuitas,
y de Joaquín, su tío, que arrastra el estigma del descarriado
e inadaptado y vive al margen de todos, el narrador nos
introduce en el microcosmos de una poderosa familia,
un retrato vivísimo de la corte de hermanos y sirvientes,
de empleados y amigos, presidida, como una gran matrona,
por la señora Cristina. La historia independiente de
Francisco y Joaquín nos habla de los esfuerzos por
escapar de las rigideces de clase y de los valores que representa,
de los remordimientos y debilidades, las hipocresías y los sentimiento
largamente reprimidos, de la atracción por los bajos fondos y la
importancia de la noche, tal vez la clave que mantiene
«el orden social en Chile»

El peso de la noche
Jorge Edwards
224 Páginas
Primera Edición, Febrero 2001
TusQuets Editores

sábado, 11 de diciembre de 2010

El inútil de la familia


Cuando Joaquín partió esa mañana de domingo al
Hipódromo Chile, calculo a fines de 1958 o a comienzos
de 1959, ya se le había olvidado, parece, el origen exacto de
su manía, de su pasión frenética por el juego. Lo que él si sa-
bía, supongo, es que venía de muy atrás y de muy lejos, qui-
zá de los patios del Liceo de Hombres de Valparaíso en los
primeros tiempos del parlamentarismo, el régimen que había
triunfado entre nosotros en la guerra civil de 1891. Pero lo
más probable es que el momento preciso, la primera apari-
ción, se le hubiese borrado de la memoria. Todo tendría que
ver, a lo mejor, con esos patios, con los gritos destemplados
de sus compañeros de curso, con el viento helado de los ce-
rros, que cortaba como un cuchillo, y también con la cara,
con el bigote de su padre (don Joaquín, el hermano mayor de
mi abuelo), cuando él, tú, de niño, en los comienzos de la
adolescencia, regresabas lleno de polvo, con las mangas de la
camisa rotas, con los pantalones bolsudos, al caserón frío del
Almendral, en el plano del puerto. Esa mañana en Santiago,
medio siglo, más de medio siglo más tarde, había niebla, flo-
taba encima de las casas del barrio bajo un aire sucio, húme-
do, y daba la impresión de que el vicio de tus años juveniles,
la pasión inexplicable, hubiera vuelto con toda su fuerza..."

Notable libro. De acá salté a leer a Joaquín Edwards Bello.

El inútil de la familia
Jorge Edwards
360 Páginas
1era Edición, Octubre 2004
Alfagura

sábado, 18 de septiembre de 2010

El sueño de la historia

Había vuelto después de más de nueve años, alrededor de diez, ahora no quería sacar la cuenta, y la impresión, aun- que se había preparado bien (eso creía, por lo menos), era mucho más fuerte de lo que se había imaginado, más difícil de tragar. Y más enredada. Cuando el avión empezó a cru- zar la cordillera tapada de nieve, con aristas filudas, dientes y espolones, crestas de polvillo blanco, se quedó mudo, y después, cuando bajaba sobre le territorio montañoso y él veía las primeras vacas, los pastizales desteñidos, los cober- tizos, los zanjones y las pozas del invierno, un camión des- tartalado, en miniatura, en medio de un vapor general, de una neblina vaga, sintió perplejidad, desazón, hasta una sensación de miedo. Era malo, se dijo, comenzar con miedo, y desde antes de tocar tierra, pero no había manera de evi- tarlo. Unos minutos más tarde, mientras el aparato carre- teaba por la losa del aeropuerto, cerca de galpones míseros, divisó caras torvas, mestizas, con los cascos hundidos en la frente, con las metralletas preparadas,y notó el silencio de los demás pasajeros, el de una pareja de ingleses, el de un funcionario de alguna parte, el de una familia española. Hasta los niños, asustados, habían dejado de hablar y de dar gritos y miraban con fijeza. Los soldados estaban desplega- dos por todas partes, alrededor de aviones anticuados, pan- zudos, con la pintura sucia, de containers olvidados en el suelo, en las gradas que conducían al recinto de la policía. Él entrego su pasaporte con un temblor enteramente ab- surdo, como si sus papeles fueran falsificados, el funcio- nario anotó varias cosas en el teclado de un computador. El artefacto, pesado y lento, apelaba, parecía, a una base de da- tos remota..

El sueño de la historia
Jorge Edwards
412 Páginas
1era Edición, Abril 2000
TusQuets

martes, 15 de diciembre de 2009

La Casa de Dostoievsky

Un joven escritor, el Poeta, apura la vida entre tragos y amoríos en el Santiago de Chile de la posguerra. Enamorado de Teresa, marcha tras ella al París de los años 60, donde ambos se entregan a una pasión clandestina en continuo peligro de ser descubiertos.
Más tarde se trasladará a Cuba, donde vivirá intensos momentos políticos de la revolución, para volver definitivamente a su país, a punto de caer bajo la dictadura de Pinochet.
La Casa de Dostoievsky es un texto generacional sobre quienes, desde el compromiso, evolucionaron y pagaron el precio de esta evolución liberadora, siempre mal vista por los pretendidos dueños del pensamiento políticamente correcto. Un homenaje a la poesía y a la creación artística.

Cuando se cumplieron veinte años del fallecimiento del poeta Enrique Lihn, Jorge Edwards le rinde homenaje con esta novela.

La Casa de Dostoievsky
Jorge Edwards
1era Edición, Mayo 2008
329 Páginas
Planeta