domingo, 26 de octubre de 2025

Imposible salir de la tierra
Alejandra Costamagna 
1era edición Marzo 2019
130 páginas
Editorial Barret

Rockabilly
Mike Wilson 
1era edición Marzo 2011
125 páginas
Alfaguara 

sábado, 25 de octubre de 2025


Ahora que te vas
Eva Blanch
1era edición Julio 2019
190 páginas
TusQuets Editores

sábado, 18 de octubre de 2025


Barrio Bravo
¿Por qué amamos la pelota?
Roberto Meléndez
1era edición Junio 2017
212 páginas
SUDAMERICA, Penguin Random House Grupo Editorial

La señora Mireya 

Todos los días después del almuerzo hasta la hora de la once
empezaba la batalla en el pasaje: dos equipos, sin camisetas y 
a la vista tú pa allá, tú pa acá, buscando que quedara parejito. 
Y le dábamos y le dábamos, sin cansancio. Nos reíamos, nos 
picábamos, peleábamos, crecíamos. Pero había una villana, 
una enemiga: la señora Mireya. "Hueón, que no se te vaya la 
pelota para allá,  ¡porfa!", era un ruego asumido por todos 
y que nunca, ningún día, se cumplía. ¡Y pam!. Un pelotazo 
se escapa a las plantas de la casa de la señora Mireya. Había 
veces en que éramos más rápidos y conseguíamos saltar la 
reja, pisar un par de plantas y volver con el tesoro. Pero la 
mayoría de las veces, bien pendiente, bien astuta, ella apare-
cía y con semblante serio la tomaba y simplemente se llevaba 
la pelota.
A veces, después de horas y horas, 54 a 54, caí el balón 
en su jardín y cagábamos. Obvio que podíamos ir a jugar a 
otro lado, pero era el único lugar propio, nuestro, donde no 
debíamos esperar que hubiese alguien. Era perfecto, salvo por 
la señora Mireya. Al final del día alguno de nuestros padres 
iba donde ella y rescataba la pelota, pero ella no alteraba su 
posición. "¡Esto no es un estadio!", decía, y fin del tema. Y así 
fue hasta que ya jugábamos menos, y el horario del colegio 
iba ahogando, y las espinillas eran testimonios de que la de al 
frente no era sólo una vecina y el corazón como que latía.
Hoy, después de mucho, tras haberme cambiado de casa, 
pasé por ese mismo pasaje: me sorprendió y emocionó ver 
que había cabros chicos jugando en la calle, y ahí, más viejita, 
pero bien atenta, estaba la señora Mireya, sentada en una ban-
ca. Cuando ya me iba a escuché un pelotazo y un "¡¡noooooo,
pa allá noooo"... Me di vuelta y la señora Mireya, con el 
mismo semblante de siempre, se paró bien rápido y atrapó la 
pelota. No la devolvió, al contrario, se entró a la casa. Y ahí 
me di cuenta de que ella, a su modo, también estaba jugando, 
y lo sigue haciendo.

domingo, 12 de octubre de 2025


Happy Birthday
Mauricio Gutiérrez
1era edición Octubre 2015
98 páginas
MAGO Editores 

viernes, 3 de octubre de 2025


Dibujos de Hiroshima
Marcelo Simonetti
Ilustración de portada: Ikenaga Yasunari
1era edición Abril 2020
206 páginas
Emecé