martes, 7 de enero de 2025


La estación de las mujeres 
Carla Guelfenbein 
Primera edición abril de 2019 
142 páginas
Alfaguara 

Margarita 

La última vez que Jorge intentó tener sexo 
conmigo, le pedí que usara condón. Uno que 
llevara una frase de Jenny Holzer. Eso fue hace 
tres semanas, antes de que finalizaran a las vaca-
ciones y sus estudiantes volvieran de sus escon-
drijos de verano: de los yates las rubias y de las 
profundidades de sus sopas de noodles las de 
ojos rasgados. Me miró desconcertado y luego se 
largó a reír. No me preguntó quién era Jenny 
Holzer. "No es broma", dije, "si quieres hacer el 
amor, tendrás que ponerte un condón. Y que sea 
de Jenny Holzer, por favor". Estábamos echados 
sobre la cama, él desnudo y yo con mi camisa de 
dormir hasta las canillas. Afuera se oían gritos de 
niños. Tal vez jugaban soccer en las calles aban-
donadas por los estudiantes. Jorge se levantó y 
desde su desnudez me miró. Su expresión era de 
absoluta confianza, imaginando, supongo, que 
su virilidad revertiría mi insurrección. Noté que 
las carnes de su estómago habían desaparecido. 
De alguna porción de su vida extrae el tiempo 
para ir al gimnasio. De la que me corresponde, 
sin lugar a dudas, porque cada vez lo veo menos. 
Me di la vuelta y me cubrí con la sábana hasta la 
punta de la cabeza. Mi cuerpo, a diferencia del 
suyo, crece y se desarma otro poco cada día, se 
pliega, se seca, se enrolla sobre sí mismo en can-
sadas texturas. Hay veces en que apenas lo reco-
nozco como mío.

sábado, 4 de enero de 2025


Éric Vuillard
La batalla de occidente 
Primera edición enero de 2020 
190 páginas
Tusquets Editores 

Primicias 
Atravesar el mundo a caballo 
A los que nos ofenden 
Verano 
Las mías 
El día más mortífero de todos los tiempos 
El gran vacío 
La retirada
El camino de las damas 
Trincheras 
Enemigos 
Los hombre de las cavernas 
Las facturas

Primicias 

En el principio hubo un gusto común. Una élite 
refinada y orgullosa. Los nietos de la reina Victoria 
ocupaban los tronos de Inglaterra y Alemania, un 
mismo trasero había plantado sus nalgas en dos 
sillas. Todas las coronas de Europa poseían ances-
tros que habían dormido en las mismas sábanas. 
La consanguinidad reinaba sobre una rígida moral 
a lo largo y ancho de un continente. El káiser era 
coronel de dragones del ejército británico, y su 
primo Jorge V lo era de la guardia prusiana. Todo 
iba a las mil maravillas. Costaba distinguir a los 
primeros ministros, a los reyes, a los presidentes. 
La autoridad llevaba más o menos en todas partes 
el mismo aspecto barbudo, todos los hombres lu-
cían en el cuello una bonita carúncula de pavo. 
En verano, un turismo chic reunía a todo el mun-
do en la costa francesa, se jugaba al whist, se com-
partían las amantes.

viernes, 3 de enero de 2025


QualityLand 
Marc-Uwe Kling
Primera edición Argentina marzo del 2020 
462 páginas
Tusquets Editores
 
Quality Land
Tu guía turística personal 

Introducción 
"Come to where the quality is! 
Come to QualityLand!"

Vas a viajar por primera vez en tu vida a QualityLand. 
¿Emocionado? ¿Si? ¡Con razón! Pronto descubrirás un 
país tan importante que su fundación dio lugar a una 
nueva forma de medir el tiempo: el QualityTime.

Sabemos que todavía no estás familiarizado con }
QualityLand, por eso hemos recopilado algunos datos 
preliminares para ti. Dos años antes de la fundación 
de QualityLand y, por lo tanto, dos años antes del Qua-
lityTime, se produjo una crisis económica de tal mag-
nitud que pasó a conocerse como la Crisis del siglo. 
Era, por lo menos, la tercera Crisis del siglo en apenas 
una década. Lastrado por el pánico de los mercados, }
el gobierno solicitó ayuda a la consultora de empresas 
Big Business Consulting (BBC), y esta decidió que el 
país necesitaba, antes que nada, un nombre nuevo.

El antiguo estaba agotado y, según las encuestas, ya 
tan sólo inflamaba a nacionalistas trasnochados con 
escaso poder adquisitivo. Asimismo, el cambio de nom-
bre permitía deshacerse de una serie de molestos com-
promisos históricos. Sin ir más lejos, en el pasado el 
ejército nacional se había extralimitado, por así decirlo,
un poco...

jueves, 2 de enero de 2025


Chile Top Secret 
El submundo clandestino de la CIA, la KGB, la DINA y los nazis 
Carlos Basso 
Primera edición mayo de 2017 
176 páginas
Aguilar 

Michael Townley, con licencia para matar 
Parece una escena extraída de alguna vieja película de James 
Bond, pero quien la protagoniza no es "El Doctor No", el villa-
no antagonista del espía inglés, ni mucho menos es algo ocurri-
do en lejanas latitudes. 

Para nada. Lo que voy a describir a continuación ocurrió 
en Chile, al interior del cuartel Simón Bolívar, el reducto más 
secreto que alguna vez tuvo la Dirección de Inteligencia Nacio-
nal (DINA), la policía secreta de Augusto Pinochet.

La existencia de esta unidad, ubicada en La Reina y don-
de funcionaba la brigada "Lautaro", fue revelada a la policía 
por el ex agente Jorgelino Vergara recién en 2007. Claro, era un 
secreto inmenso, dado que su función era prácticamente una 
sola: exterminar a quienes la dictadura consideraba sus enemi-
gos, utilizando los métodos más violentos y crueles que alguien 
se pudiera imaginar. 

Por cierto, en un escalofriante parangón con el nazismo, 
para aniquilar con eficiencia era necesario experimentar y ello 
no sólo se hacía con cobayos o burros, como ya contaremos, 
sino también con seres humanos.

Eso fue lo que aconteció una tarde de 1975 o 1976. Los 
años y algunos detalles en esta historia son brumosos, pues pro-
ceden de las memorias de los ex agentes de la DINA que fueron 
interrogados en la causa denominada "Calle Conferencia", por 
el ministro en visita Víctor Montiglio. Al paso del tiempo, ade-
más, debe sumarse la inveterada costumbre de mentir y negar 
por parte de los ex represores.

miércoles, 1 de enero de 2025


"Tengo a papá" 
Las últimas horas del Che 
J.J. Benítez 
Primera edición 2017
164 páginas
Planeta

Diario de Roselló 

Nada de lo planeado salió como se esperaba...
¿Fue un desastre minuciosamente planificado? 
Yo así lo creo. 
Pero mejor será que arranque por el principio. 
Conocí al Che en la Sierra Maestra, en plena revolu-
ción. Yo tenía dieciocho años. 
Era un guajiro, un campesino. Allí había nacido. Allí 
perdí a mis padres. Y allí me casé. Mi esposa se llamaba 
Mami. Era igualmente guajira y muy bella. 
Pero un día llegaron unos soldados de la Guardia Ru-
ral, al servicio de Batista, y nos acusaron de no sé qué. 
Arrastraron a Mami hasta el monte y allí la mataron, a 
tiros. Y la dejaron como un animal, entre las matas. Sólo 
tenía quince años. 
A partir de esos momentos decidí vengarme de Ba-
tista. 
Pero ¿cómo? Yo era analfabeto. Ni siquiera tenía un 
arma. 
Y supe que unos barbudos andaban por la sierra, en 
lucha contra Batista, el dictador. En el mes de enero de 
1957. 
Me acogieron y me hablaron de la revolución. Pero 
yo no sabía que era eso. Yo solo decía va a vengarme.