domingo, 15 de febrero de 2009

Chinoy en Isla Negra



Catorce de Febrero, mi aniversario de matrimonio, y que mejor que celebrarlo en un concierto de Chinoy, Donde? En la casa de Pablo Neruda en Isla Negra, valió la pena el viaje, un concierto íntimo, donde quedó de manifiesto que la magia de Chinoy sigue intacta.

Acá les dejo, como es mi costumbre, la ficha del concierto...

domingo, 8 de febrero de 2009

Romance del duende que me escribe las novelas



"Es mejor callar si lo que se va decir no es más bello que el silencio", asi empieza esta novela de Hernán Rivera Letelier,
quién cuenta su propia historia, o la de su alter ego, Brando Taberna, o mejor dicho, de Hidelbrando del Carmen o Mario Madero como hace llamarse al final de la novela.

Un historia que ocurre en la pampa, en el Norte Grande, en la oficina salitrera Buenaventura, donde Rivera Letelier comienza a recordar su infancia, los primeros amores, la muerte de sus hermanos - que según las creencias antiguas se convertían en angelitos-, de los primeros poemas escritos, del traslado a la ciudad de Antofagasta debido al cierre de la oficina Salitrera.

Pero el recuerdo más importante es el de su amigo Duende, a quién descubrió en la cocina cuando tenía 6 años, el mismo que sacaba sus bolitas de vidrio del tarro de cocoa Raff, a quien le regalo su bolita preferida, su tincoyo, el que lo ayudaba en las noches con sus tareas. El duende que siempre lo aconsejo, el mismo que lo ayudó a escribir este poema, con el cual ganó su primer concurso literario.

Canción del Desierto

Yo no canto al desierto dubujado en los mapas,
coloreado en café y surcado de rayas
el que el dedo recorre sin bajar sus quebradas,
sin oír sus silencios, sin otear sus distancias.
Yo no canto al desierto dubujado en los mapas.

El desierto al que canto es el desierto del alma,
ese cartografiado en la piel de la cara,
el que habita conmigo, el que tengo por casa
- mi altar es una piedra y mi patio es la pampa-.
El desierto al que canto es el desierto del alma.

Yo no canto al desierto descubierto en postales,
ese coleccionado en recuerdos de viajes,
donde le sol es un globo y los cielos vitrales
y todo tiene un dejo de idílico paisaje.
Yo no canto al desierto descubierto en postales.

El desierto al que canto es el desierto de sangre,
el de gestas heroícas, el de atroces masacres,
el de días ardientes, el de noches glaciales,
el de vientos que hieren con esquirlas de sales.
El desierto al que canto es el desierto de sangre.

Yo no canto al desierto que cuentas los turistas
- entrevisto de lejos y bajo una sombrilla-,
el de piedras guardadas como cosas bonitas,
el de cerros en poses para fotografías.
Yo no canto al desierto que cuentas los turistas.

El desierto al que canto es el de toda una vida
en busca de una huella o una veta perdida,
el de piedras que estallan en su sed infinita,
el de espejismos azules y soledades sin orillas.
El desierto al que canto es el de toda una vida.

Yo no canto al desierto de los que un día de fueran
sin sentir que morían -como irse de una fiesta-,
y no dejaron nada, ni siquiera un huella;
su paso fue una nube que ninguno recuerda.
Yo no canto al desierto de los que un día de fueran.

El desierto al que canto es el de los que se quedan,
Y un día se van, su recuerdo es estrella,
pues al volver su cabeza su alma
se les queda como un cráneo de vaca condecorando la arena.
El desierto al que canto es el de los que se quedan.

Yo no canto al desierto con la voz del poeta;
cuando yo canto al desierto, las que cantan son las piedras.


Al final el niño se hace hombre, y deja de ver su duende, pero no deja de sentirlo y nunca se olvidan los consejos.

"Desde esa vez, y a lo largo de toda mi vida, he tratado de seguir el consejo de mi duende. No hablar más de lo necesario. Oír más que hablar.
Después me dediqué a la escritura, y bien se sabe que escribir es hablar en silencio (y el que habla en silencio, con Dios habla). Y si aquella fue una gran lección, la última no fue menos sabía. Sucedió después de haber publicado mi primer libro.
Apelando a la aparición de gracia uno pierde la facultad de ver a su duende al dejar de ser niño y sólo le es concedida una sola aparición más en la vida-, lo llamé para comunicarle mi intención de contar sobre su existencia."

jueves, 29 de enero de 2009

Las películas de mi vida


Alberto Fuguet, una vez más, me sorprende con este libro. Beltrán Soler, un sismólogo chileno que vivió su niñez en Estados Unidos está próximo a viajar a Tokio para dictar clases previa escala en Los Ángeles, California, lugar donde pierde la conexión y comienza a revivir su historia personal y familiar recordando las películas que vió en su niñez y juventud, aquellas de los años sesenta y setenta.

Cada pasaje importante de su vida, que se mueve entre Los Ángeles y Santiago, está relacionado con una película, las cuales casi siempre las vió acompañado por un familiar directo y/o amigos.

Tal como lo hiciera en Mala Onda, Fuguet cuenta la historia desde la mirada de un niño que va camino a convertirse en adolescente, tal como lo hizo a través de Matías Vicuña. Acá es Beltrán Soler quien no cuenta a través de su mirada los sin sabores de una familia con distintas visiones del mundo, de un padre y una madre que al poco tiempo de casados se dan cuenta que no están hechos para toda la vida. Así Beltrán Soler no cuenta como vive la separación de sus padres, la relación con sus abuelos maternos y paternos, el posterior alejamiento de su familia, la soledad.

Es emocionante leer como Beltrán Soler y Matías Vicuña en esta novela se conocen, cada uno con su particular historia, siempre relacionado a través de una mujer.

lunes, 26 de enero de 2009

CHINOY, Concierto de Cuerdas!!!



La Casa de Arte y Cultura Delia Del Carril, en la comuna de la Reina, fue testigo de la fuerza interpretativa de Chinoy. Una linda casa, en un sitio largo, que en el fondo alberga un cómodo anfiteatro.
Cuatro veces cortó cuerda, cuatro veces el público lo acompañó con las palmas, asi se vivió el concierto, parecia una reunión de amigos en torno a la guitarra, casi sin cuerdas, de Chinoy.

Aca una foto de Chinoy cambiando por enésima vez las cuerdas!!!

sábado, 17 de enero de 2009

Tendremos una fiesta nuclear (Chinoy)



Otro dia infernal
y este verano que nos sigue azotando con su calor
el metro sudando por nuestros cuerpos
respirando en cada estación
por fin llego a Santa Lucia
(que manera de parir gente esta estación)
será que también van a la casa de los libros?
a la pataflexia?
a la fiesta nuclear?
subo los peldaños de la ansiedad
tremendo este mausoleo de los libros!
veo que algunos ya están esperando el abrir
de los portones de madera
a las siete de la tarde comienza el ingreso
entramos como lava, lentos, acalorados
y quedo sorprendido
el templo blanco que nos acoje
con pares de columnas, altas, gruesas
son el soporte para lo que se viene...

Luego de las declamaciones
aparece el que nos convoca
el flaco con su guitarra
aparecen tímidos aplausos
risas nerviosas
está claro, muchos no lo conocen
sólo han escuchado hablar de él
(no saben lo que les espera)

Y se viene la primera canción de la fiesta
las cuerdas metálicas comienzan a deletrear...
La saliva sana se chupa los dedos
Va poniendo huevos de alma por alma...


...Pásame ya toda la flor
Dame la mano que te rasca
Sácala al cuerpo la adivinanza
Solo en el aire está el motor.



Se oye la otra vocal
mundial será el país
tendremos una fiesta nuclear.



Acá les dejo el video las otras canciones...
NN
Para el Final
Cantar
Klara