viernes, 23 de abril de 2010

KACH!!!


















No se deje llevar por el juego de las letras, es solo pa simplificar los nombres, acá lo importante es ver/sentir juntos a Kaskivano, Angelo, Chinoy !!!... es algo muchas veces indescriptible, mágico, - todavía recuerdo esa mágica tocata en la Población La Bandera-, conmueve ver como tres jóvenes músicos congregan tanto entusiasmo en su perseguidores, y La casa en al aire fue el refugio idea para ser testigos de este fenómeno.

Apenas doblé en calle Dardignac vi que habia una larga fila para ingresar. La casa en aire estaba repleta, era un hecho que mucha gente escucharia el concierto desde la calle. Una Casa en el aire renovada, mucho más amplio, sobretodo hacia el cielo. El escenario tenía como fondo una pintura del padre del canto popular chileno, Victor Jara, sin duda espectador privilegiado de lo que se vendría esa noche.

Y el viaje empieza con la fuerza interpretativa de Kaskivano, a quién la casa en el aire le sienta muy bién, se notó muy relajado y embalado a full en sus canciones...Acá una joyita, Ángel de los Ángeles...


Luego toma el relevo el chorizo del puerto, un hombre sencillo, el viajero de dia y de noche cantautor...Angelo Escobar nos pone de manifiesto el porqué no estamos equivocados, el porqué la música tiene su compromiso social. Acá uno de mis temas preferidos, Valientes Vientres... noten la introducción...



Y para el final, el fulano, el flaco de San Antonio, aunque a estas alturas perfectamente podría ser el flaco de Santiago, de Conce... Chinoy es quién nos trae la poesía cruda, y dura, quién nos hace viajar hacia nosotros mismos. Acá una joyita...Leandro...



Espero pronto tener grabada la canción inspirada en el terremoto... Al menos me prometió que la cantaría....solo queda esperar...

jueves, 22 de abril de 2010

El mal de montano

Firma como Rosario Girondo, escribe un diario personal y un diccionario tímido de su vida, y lleva tan lejos su mal de Montano, está tan enfermo de literatura, que la ficción inicial (un personaje obsesionado por el porvenir de la literatura y dedicado a descifrar el arte de los diarios personales de sus escritores favoritos) acaba transformándose en una realidad cuando el autor decide entrar a formar parte de una sociedad secreta de conjurados contra los enemigos de lo literario. A partir de ese momento, Rosario Girondo escribirá su diario como si de éste dependiera la suerte de la literatura. Entre el diario íntimo y la novela, el viaje sentimental, la autoficción y el ensayo, El mal de Montano propone.

El mal de montano
Enrique Vila-Matas
316 Páginas
1era Edición Noviembre 2002
Anagrama

martes, 6 de abril de 2010

Bolaño Salvaje

Para entender más a Bolaño, hay que leer este libro.

Bolaño Salvaje
Edmundo Paz Soldán y Gustavo Faverón Patriau
502 Páginas
1era Edición Marzo 2008
Editorial Candaya Chile,Roberto Bolaño,Literatura,Edmundo Paz Soldán,

martes, 30 de marzo de 2010

Demian Rodriguez

Se viene savia nueva, sangre nueva, la nueva escuela San antonina influenciada por Chinoy nos presenta a Demian Rodriguez.




Demian Rodriguez al escenario y no hay quien lo detenga. Dispara en todas direcciones, sin mirar, sin pensar en las víctimas ni un segundo, este cabro nos destruye primero las trincheras y nos deja al descubierto. Su canto es callejero, es pensado y jubiloso, su voz escarba nuestros huesos y termina por derrumbarnos. (http://www.laultimapapita.com)

Larga vida....

ANTONIA

Hoy muere la miel
que roza tus labios

lo dijo la brisa
de otoño en un pacto.
Hoy danza la luna
vestida de cal
como celebrando
el punto final.
Hoy desistiré
de todas mis cruces

un paso da el otro

la mano que siga
a la creación
No hay que lamentar
la leche en el piso

que el mundo es su filo
demuestre que nada
perdió su color
y el flujo siguió

jugando al reloj
y el flujo siguió
jugando al reloj.

Me alimentaré de la carne
como el perro su hueso
en el día en que el filo
sea testigo del deseo
me alimentaré de la carne
como el fuego en el fuego
en el día en que el filo
sea testigo del deseo.

El Castillo Blanco

El novelista turco Orhan Pamuk nació en Estambul, en 1952, en el seno de una familia acomodada. Sin embargo, su vida ha distado mucho de ser tranquila pese a ser un escritor de éxito, pues la polémica le ha acompañado en su país desde que se posicionó claramente a favor de la población kurda y armenia. Sin embargo, su reciente éxito mundial ha relegado esas tristes cuestiones a un segundo plano, y ha puesto en el primero el gran talento de un escritor genial, ganador del último Premio Nobel de Literatura.
El Castillo Blanco cuenta la maravillosa historia de dos hombres, un turco y un veneciano, cuyas vidas se entrecruzan. El primero es un joven científico italiano que, cuando viajaba de su Venecia natal a Nápoles, es capturado por unos piratas. Transportado a Turquía, es vendido como esclavo a un sabio turco que, deseoso de conocer los avances de Occidente, queda cautivado por los conocimientos de su nueva adquisición.
Pronto queda patente el paralelismo de la historia con Las mil y una noches. Si en aquella era Sherezade la que, para salvar su vida, contaba al sultán una historia cada noche, ahora es este joven esclavo el que utiliza sus conocimientos sobre ciencia para contentar a su nuevo dueño. Lo mejor es que Pamuk logra, gracias a su exquisito trato de la narración, que estos dos hombres sobresalgan de su lugar y su tiempo, y se conviertan en una metáfora de lo que, a pesar de todas las superficiales diferencias, une poderosamente los hombres de Oriente y de Occidente. Ambos hombres ansían conocerse, respetarse, aprender el uno del otro. Ambos utilizan el mismo lenguaje: el de la ciencia. Ambos aprecian, en último término, las mismas cosas.
Pamuk utiliza una estructura narrativa propia de la novela occidental, pero no pierde los caracteres tradicionales de la escritura oriental. El ambiente místico, mágico, lleno de leyendas con el que está entretejida la obra no escapa al escrutinio del lector, que capta pronto el estilo y el talento de un escritor criado en Oriente.
La novela alcanza nuevas cotas, y se despega de Las mil y una noches, cuando ambos personajes, que sorprendentemente muestran un gran parecido físico, deciden suplantarse el uno al otro. El turco se va a Venecia haciéndose pasar por el científico, y éste se queda en Turquía, desempeñando el papel del sabio.
No es de extrañar, pues, que en eta época en la que conceptos como Alianza de Civilizaciones, o -por contra- Choque de Civilizaciones, están tan de actualidad, la novela de Pamuk haya encontrado un público tan receptivo.
El Castillo Blanco
Orhan Pamuk
Traducción Rafael Carpintero
184 Páginas
1era Edición Junio 2007
Mondadori