domingo, 30 de septiembre de 2012

La noche de los muertos vivientes



Lo siento, no me dio
para ser Truman Capote

GUSTAVE FLAUBERT

No era francés, no tenía aspecto de francés, y sin em-
bargo ninguno de nosotros dudó un instante de su con-
dición de francés. Se llamaba Orélie Antonie L'Oignon
Apud, y había llegado en marzo a la universidad con
una enorme mochila de alpinista y un acento tan car-
gado de erres y gés arrastradas, tan melodioso y fragante
a baguetes y Edith Piaf, que más tarde consideramos
inconcebible que ni siquiera hablara francés. Apenas un 
día después ya se había incorporado a las clases regu-
lares de tercer año, y también al equipo de fútbol de la
escuela como un valioso centro delantero, puesto que -
nos explicó- ocupaba en las divisiones inferiores de un 
equipo de la segunda división de Francia de entonces, el
Paris Saint Germain. No podríamos haber soñado una
mejor galleta para el cuadro deportivo.

Otros relatos son:

Lo siento, no me dio para ser Truman Capote
Retrato hablado de un príncipe gitano
El joven cineasta penquista
La ciencia estadística es implacable: la televisión envenera el alma
El caso paradigmático de la novela de Carlos Cardoen, o los muchos mundos implicados en la confusión de la verdad y la ficción en la narrativa hispanoamericana
Fulgor y muerte de una diario de provincia
La noche de los muertes vivientes: cómo sobreviví al terremoto de 8.8 R y a los 33 días posteriores


La noche de los muerto vivientes
Tito Matamala
214 páginas
Primera Edición, Marzo 2011
Lolita Editores

El año en que murió mi padre



CARTA 1
Leo Fijen
Al comienzo del nuevo año
me sentí completamente insignificante

Querido Padre Alselm:
El nuevo año empezó mal. No puedo olvidar las imáge-
nes de Saddam Hussein, las imágenes justo antes de la
ejecución se la sentencia de muerte. Me causa dolor físi-
co, me molesta extremadamente que en nuestra sociedad
occidental permitiéramos que Saddam fuera condenado a
la horca y colgado. No puedo entender que millones de
personas de todo el mundo fueran testigos de la ejecución
de esa sentencia de muerte. Y me pregunto por qué tan-
tas emisoras de televisión se decidieron a emitir esas imá-
genes horrorosas. ¿Por qué una foto de Saddam Hussein
no alcanzó para mostrar e informar que había sido ejecu-
tada la sentencia de muerte? ¿Y quién  puede aclararme
por qué los poderosos de este mundo demoran días en
pronunciarse en contra de esta pena capital?.

El año en que murió mi padre
Anselm Grun / Leo Fijen
90 páginas
Primera Edición, Marzo 2011
vivencia

El Cumpleaños



Todo el mundo sabe que morirá, lo que desconoce es cómo y cuándo.
Sólo el suicida tiene claro su fin. Esto le da una ventaja sobre los demás
mortales; pero, sobre todo, lo hace sentir superior a determinismos
religiosos, quebranta el designio divino, se burla de los preceptos
celestiales. Por esta razón, la Iglesia le niega el perdón y los últimos
sacramentos. No porque le importe la suerte de un miserable feligrés,
sino por el acto de rebeldía. "Sólo Dios da la vida y la quita", vociferan
los sacerdotes en la cara de los fieles. Pero el suicida no les cree:
considera su decisión un auténtico libre albedrío.

El Cumpleaños
Rolando Rojo
--- páginas
Primera Edición, Noviembre 2010
MAGO Editores

Vida de un loco



El biombo del infierno

El Gran Señor de Horikawa es el señor más
grande que hubo nunca en Japón. Las generaciones
siguientes jamás verán un señor tan grande. Los ru-
mores dicen que antes de su nacimiento, Daitoku-
Myo-O, se apareció a la gran señora, su madre, en
un sueño. Desde el momento de su nacimiento fue
un hombre absolutamente extraordinario. Todo lo
que hacía transcendía las expectativas corrientes. Pa-
ra mencionar sólo unos pocos ejemplos, el esplen-
dor y el audaz diseño de su mansión de Horikawa
exceden con mucho nuestras mediocres concep-
ciones. Algunos dicen que su carácter y conducta
son comparables con los del primer Emperador de
China y el emperador Yang. Pero esta comparación
puede semejarse a la descripción que el ciego hace
del elefante. Porque su intención no era en absolu-
to disfrutar del monopolio de toda la gloria y el lu-
jo. Era un hombre de gran alcurnia que prefería más
bien compartir los placeres con todos los que se ha-
llaban bajo su dominio.


Vida de un loco
Ryunosuke Akutagawa
216 páginas
Primera Edición, Junio 2006
emecé

Nadie es más de aquí que tú



EL PATIO COMÚN

Es algo que aún tiene su importancia, aunque suce-
diese cuando él estaba inconsciente. Tiene una doble
importancia, ya que una mente consciente comete erro-
res con frecuencia, se enamora de la persona equivoca-
da. Pero allá abajo, en el pozo, donde no hay luz, sino
tan sólo un agua milenaria, un hombre no tiene moti-
vos para cometer errores. Dios dice: Hazlo, y lo hace.
Ámala, y la ama. Ese hombre es mi vecino. Es de ascen-
dencia coreana. Se llama Vincent Chang. No practica
hapkido. Cuando se dice "coreano", hay gente que au-
tomáticamente piensa en el maestro surcoreano de hap-
kido de Jackie Chan, el Gran Maestro Kim Pal. Yo
pienso en Vincent.

El patio común
El equipo de natación
Majestad
Un hombre en la escalera
La hermana
Esa persona
Fue un gesto romántico
Algo que no necesita nada
Beso una puerta
El niño de Lam Kien
Haciendo el amor en 2003
Diez verdades
Los movimientos
Mon Plaisir
La marca de nacimiento
El arte de contar historias a los niños


Nadie es más de aquí que tú
Miranda July
224 páginas
Primera Edición, Abril 2009
Seix Barral