sábado, 30 de agosto de 2025

Conversaciones con María Teresa Ruiz, pionera de la astronomía chilena
Paula Escobar Chavarría 
Primera edición diciembre de 2018 
Penguin Random House Grupo Editorial

Índice 
Prefacio. Una estrella diferente
1. Soy muy buena para soñar
2. "Esto es lo que quiero hacer"
3. Princeton 
4. El sueño de volver a Chile 
5. Vida de familia 
6. Enanas Blancas 
7. El futuro de la astronomía 
8. Contemplando el cielo desde Tololo, Las Campanas, La Silla y Paranal
9. Mujeres y ciencia 
10. Hijos de las estrellas

Soy muy buena para soñar 
-¿Cuáles son los primeros recuerdos que tienes de tu infancia?
-Nací en la casa de mis abuelos maternos, Delia Teresa 
Matthews Möller y Roberto González Pastor, en Santiago, 
en la calle Puyehue, cerca de la plaza Pedro de Valdivia. Era 
una casa inmensa, con muchos rincones, tal como eran las 
casas antiguas, emplazadas en los sitios sin mucho antejardín, 
pero de casi una cuadra de profundidad. Había árboles fru-
tales, un gran nogal y un ilán ilán muy perfumado. Los re-
cuerdos de esa época me marcaron para el resto de mi vida. 
Recibí mucho cariño en ese lugar, ya que los adultos a mi 
alrededor me consentían. Teníamos una niñera, que no me 
gustaba por enojona, una "niña de mano" a cargo del aseo y 
de servir la mesa. Siempre me llamó la atención a ese nombre 
y aún no sé de dónde viene. También había una cocinera 
que usaba un piso para alcanzar la altura de la cocina. Me 
gustaba porque era pequeña y sonriente. Era una casa con 
mucha gente, donde de repente aparecían unas tías del sur, 
que yo no sabía si venían a Santiago para siempre o por un 
tiempo. Supongo que venían a resolver algún tema médico. 
Mi mamá tenía dos hermanos, uno estaba casado y vivía 
por su cuenta, y el otro, de entonces unos dieciocho años, 
vivía allí y conducía una moto ruidosa que me daba miedo. 
Era, como ves, una casa entretenida para una niña.

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