Paula Escobar Chavarría
Primera edición diciembre de 2018
Penguin Random House Grupo Editorial
Índice
Prefacio. Una estrella diferente
1. Soy muy buena para soñar
2. "Esto es lo que quiero hacer"
3. Princeton
4. El sueño de volver a Chile
5. Vida de familia
6. Enanas Blancas
7. El futuro de la astronomía
8. Contemplando el cielo desde Tololo, Las Campanas, La Silla y Paranal
9. Mujeres y ciencia
10. Hijos de las estrellas
Soy muy buena para soñar
-¿Cuáles son los primeros recuerdos que tienes de tu infancia?
-Nací en la casa de mis abuelos maternos, Delia Teresa
Matthews Möller y Roberto González Pastor, en Santiago,
en la calle Puyehue, cerca de la plaza Pedro de Valdivia. Era
una casa inmensa, con muchos rincones, tal como eran las
casas antiguas, emplazadas en los sitios sin mucho antejardín,
pero de casi una cuadra de profundidad. Había árboles fru-
tales, un gran nogal y un ilán ilán muy perfumado. Los re-
cuerdos de esa época me marcaron para el resto de mi vida.
Recibí mucho cariño en ese lugar, ya que los adultos a mi
alrededor me consentían. Teníamos una niñera, que no me
gustaba por enojona, una "niña de mano" a cargo del aseo y
de servir la mesa. Siempre me llamó la atención a ese nombre
y aún no sé de dónde viene. También había una cocinera
que usaba un piso para alcanzar la altura de la cocina. Me
gustaba porque era pequeña y sonriente. Era una casa con
mucha gente, donde de repente aparecían unas tías del sur,
que yo no sabía si venían a Santiago para siempre o por un
tiempo. Supongo que venían a resolver algún tema médico.
Mi mamá tenía dos hermanos, uno estaba casado y vivía
por su cuenta, y el otro, de entonces unos dieciocho años,
vivía allí y conducía una moto ruidosa que me daba miedo.
Era, como ves, una casa entretenida para una niña.
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