La regla de los nueve
Paula Ilabaca Núñez
Primera edición julio 2015
145 páginas
Editorial Planeta Chilena S.A.
1.
NO ESTOY MUY SEGURA DE LO QUE PASÓ. Yo
estaba durmiendo. Me despertaron el timbre y golpes
en la puerta. Después sentí el humo que había en mi
pieza. Yo duermo en el primer piso, mi ventana da
hacia el patio. Estoy acá porque usted me lo pidió y
yo no quiero tener problemas con usted.
No fue fácil venir hasta acá, ¿sabe? No fue fácil.
Todavía estoy con la garganta reseca y no me siento
bien, pero estoy decidida a contar lo que sé y ver si es
que existe alguna forma de entender lo que ha pasa-
do. Usted sabe de esto, seguro ha escuchado a mucha
gente, hombres, mujeres; usted debe saber de lo que
le hablo. Lo que si debo decirle es que no puedo creer-
lo. No puedo creerlo. Nadie la prepara a una para ser
mamá, sabe, y siempre dicen que ser madre es lo más
maravilloso que te puede pasar. Para mí no fue así.
El Gabrielito era difícil y llegó un momento en que
se alejó de mí, así, sin más, se puso atrevido, ingrato.
No parecía mi hijo, quizás él ya no se sentía mi hijo.
Estuve todo el día pensando que pudo haber salido
mal. Siento que usted me mira como diciendo "al final
todo salió mal". ¿Usted tiene hijos? Seguro entenderá
entonces lo que le quiero decir. Nadie me enseña a una
a ser madre. Ni la propia madre de uno puede hacerlo.
Uno cuándo es hijo o hija siente, vive, perdona o no,
pero no sabe qué hará cuando se convierte en padre o
madre. Usted sabe de lo que le estoy hablando. Uno
lo da todo por ellos, todo. Yo al Gabriel lo eduqué, lo
formé, le di todo lo que me pertenecía. Me desviví y
trabajé por él. Una espera que respondan bien. Yo no
sé qué hice para que el Gabrielito hiciera lo que hizo.
Yo espero que cuando sean grandes sus niñitas le res-
pondan bien. Se lo deseo de todo corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario