sábado, 30 de agosto de 2025



La regla de los nueve 
Paula Ilabaca Núñez 
Primera edición julio 2015 
145 páginas
Editorial Planeta Chilena S.A. 

1.
NO ESTOY MUY SEGURA DE LO QUE PASÓ. Yo 
estaba durmiendo. Me despertaron el timbre y golpes 
en la puerta. Después sentí el humo que había en mi 
pieza. Yo duermo en el primer piso, mi ventana da 
hacia el patio. Estoy acá porque usted me lo pidió y 
yo no quiero tener problemas con usted.

No fue fácil venir hasta acá, ¿sabe? No fue fácil. 
Todavía estoy con la garganta reseca y no me siento 
bien, pero estoy decidida a contar lo que sé y ver si es 
que existe alguna forma de entender lo que ha pasa-
do. Usted sabe de esto, seguro ha escuchado a mucha 
gente, hombres, mujeres; usted debe saber de lo que 
le hablo. Lo que si debo decirle es que no puedo creer-
lo. No puedo creerlo. Nadie la prepara a una para ser 
mamá, sabe, y siempre dicen que ser madre es lo más 
maravilloso que te puede pasar. Para mí no fue así. 
El Gabrielito era difícil y llegó un momento en que 
se alejó de mí, así, sin más, se puso atrevido, ingrato. 
No parecía mi hijo, quizás él ya no se sentía mi hijo.

Estuve todo el día pensando que pudo haber salido 
mal. Siento que usted me mira como diciendo "al final 
todo salió mal". ¿Usted tiene hijos? Seguro entenderá 
entonces lo que le quiero decir. Nadie me enseña a una 
a ser madre. Ni la propia madre de uno puede hacerlo. 
Uno cuándo es hijo o hija siente, vive, perdona o no, 
pero no sabe qué hará cuando se convierte en padre o 
madre. Usted sabe de lo que le estoy hablando. Uno 
lo da todo por ellos, todo. Yo al Gabriel lo eduqué, lo 
formé, le di todo lo que me pertenecía. Me desviví y 
trabajé por él. Una espera que respondan bien. Yo no 
sé qué hice para que el Gabrielito hiciera lo que hizo. 
Yo espero que cuando sean grandes sus niñitas le res-
pondan bien. Se lo deseo de todo corazón.

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