sábado, 30 de agosto de 2025



Llévame al cielo 
Carla Guelfenbein 
Primera edición abril de 2018
280 páginas
Penguin Random House Grupo Editorial 

Hace exactamente 22 días, nueve horas y ocho minutos que desapare-
ciste. Pero yo sé que estás ahí, en algún lugar, peleando con los 
fantasmas que saquean tu cabeza. Y aún cuando no puedo verte, 
no dejaré de buscarte. No dejaré que te esfumes como esas nubes 
que mirábamos juntos deshacerse del cielo. Voy a encontrarte, 
Gabriel. Donde sea que estés, voy a encontrarte.

LO QUE NUNCA DIJE

Supongo que debo comenzar por el principio. Por la jaqueca 
de papá cuando íbamos camino al velódromo. Era la terce-
ra de esa semana. Debía ser muy fuerte, porque cerraba los 
ojos y los contraía como si algo horrible estuviera ocurriendo 
tras sellos. Me había pedido que no lo comentara con mamá. 
Era extraño que me pidiera algo así, porque entre ellos, hasta 
donde yo sabía, no existían secretos. Por el contrario, el amor 
que se prodigaban me resultaba azucarado, casi empalagoso. 
Papá sólo tenía ojos para ella. La miraba con una expresión de 
bobo, como si se tratara de Julia Roberts.
Al llegar al aeródromo, su dolor de cabeza se había agudi-
zado. Cientos de personas esperaban en la calle que abrieron 
las puertas para presenciar el show de esta tarde, en especial el 
de papá, el Gran Agostini. En el hangar nos encontramos con 
sus compañeros. Nos saludaron como siempre, levantando la 
mano y golpeándola contra la nuestra en el aire. Era un mo-
mento, papá me llamó a un lado. Me dijo que tal vez no era 
buena idea que hiciera esas piruetas en el aire -que requerían 
el máximo de su habilidad de concentración- con ese dolor 
de cabeza.
-¿Qué crees? -me preguntó, mirándome a los ojos. 
-Papá, ellos vinieron a verte. No puedes defraudarlos. 
Seguro que arriba se te quita -le respondí.

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