Llévame al cielo
Carla Guelfenbein
Primera edición abril de 2018
280 páginas
Penguin Random House Grupo Editorial
Hace exactamente 22 días, nueve horas y ocho minutos que desapare-
ciste. Pero yo sé que estás ahí, en algún lugar, peleando con los
fantasmas que saquean tu cabeza. Y aún cuando no puedo verte,
no dejaré de buscarte. No dejaré que te esfumes como esas nubes
que mirábamos juntos deshacerse del cielo. Voy a encontrarte,
Gabriel. Donde sea que estés, voy a encontrarte.
LO QUE NUNCA DIJE
Supongo que debo comenzar por el principio. Por la jaqueca
de papá cuando íbamos camino al velódromo. Era la terce-
ra de esa semana. Debía ser muy fuerte, porque cerraba los
ojos y los contraía como si algo horrible estuviera ocurriendo
tras sellos. Me había pedido que no lo comentara con mamá.
Era extraño que me pidiera algo así, porque entre ellos, hasta
donde yo sabía, no existían secretos. Por el contrario, el amor
que se prodigaban me resultaba azucarado, casi empalagoso.
Papá sólo tenía ojos para ella. La miraba con una expresión de
bobo, como si se tratara de Julia Roberts.
Al llegar al aeródromo, su dolor de cabeza se había agudi-
zado. Cientos de personas esperaban en la calle que abrieron
las puertas para presenciar el show de esta tarde, en especial el
de papá, el Gran Agostini. En el hangar nos encontramos con
sus compañeros. Nos saludaron como siempre, levantando la
mano y golpeándola contra la nuestra en el aire. Era un mo-
mento, papá me llamó a un lado. Me dijo que tal vez no era
buena idea que hiciera esas piruetas en el aire -que requerían
el máximo de su habilidad de concentración- con ese dolor
de cabeza.
-¿Qué crees? -me preguntó, mirándome a los ojos.
-Papá, ellos vinieron a verte. No puedes defraudarlos.
Seguro que arriba se te quita -le respondí.
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